Desafío, estabilidad, teatro y tiempo

Los años que acota la muestra son esenciales para entender el arte mexicano.

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Luz Emilia Aguilar Z 22/05/2014 00:00
Desafío, estabilidad, teatro y tiempo

Al mediar el siglo 20 en nuestro país la tendencia en las artes, casi totalizadora, era la exaltación de lo mexicano, bajo el yugo opresivo, alienante y, también, seductor, de una visión hegemónica inducida desde el gobierno. Esa tendencia se vio sacudida en la década de los 50 por una apasionada ruptura con las ideologías, la resistencia crítica al sistema de mercado, en el cultivo de lo efímero, el individualismo, la universalidad y el escándalo.

No fue un único polo de producción el que permitió este fenómeno, a contracorriente de la priista censura ejercida desde la Secretaría de Gobernación. Uno fundamental lo constituyó la UNAM, donde jugó un destacado papel Jaime García Terrés al frente de Difusión Cultural. En las oficinas del piso diez de Rectoría se impulsó Teatro en Coapa, dirigido por Héctor Azar; Poesía en Voz Alta, donde confluyó el genio de Octavio Paz, Juan Soriano, Héctor Mendoza, José Luis Ibáñez, Juan José Arreola, los Alatorre, y se apoyó el desarrollo de la Casa del Lago, conducida primero por el propio Juan José Arreola, luego por Tomás Segovia y después por Juan Vicente Melo, para consolidar una experiencia contestataria, en la convergencia de diversas disciplinas.

Ahí se dio un aliento sin precedentes al teatro universitario. Otra importante iniciativa fue la creación del movimiento teatral en las preparatorias y en las facultades —de donde salió Juan José Gurrola—, y la creación de la Compañía de Teatro Universitario, fundada por Carlos Solórzano. En la UNAM, por iniciativa de Héctor Azar urgió el CUT, al que transformó Mendoza en una escuela en busca de la excelencia actoral.

Otro importante epicentro artístico en esos años, además de los reventones en la Zona Rosa, fue la ahora Casa de la Paz, fundada por la OPIC, organismo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en donde Alejandro
Jodorowsky
y Manuel Felguérez, con apoyo de Miguel Álvarez Acosta, generaron una actividad paralela a la de Casa de Lago, en el encuentro y colaboración de distintas disciplinas artísticas.

Los años que acota la exposición que se puede ver en el MUAC, UNAM, Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos en México 1952-1967, son un periodo esencial para entender el arte mexicano del siglo 20. La puesta en escena La consagración del invierno, dirigida por Alberto
Villarreal
, que con acierto se presenta en la Casa del Lago, es un acompañamiento a la mencionada exposición, un homenaje al teatro de los 50 y 60, en especial a Gurrola, Margules y Mendoza, y el examen de graduación de los alumnos del CUT que en este 2014 terminaron en ese centro sus estudios.

El título parafrasea la obra de Stravinsky, La consagración de la primavera, momento cúspide de las vanguardias y la colaboración multidisciplinaria, y punto de partida de la renovación musical del siglo 20. La elección del título invita a mirar en perspectiva el teatro del siglo pasado y el momento en el que nos encontramos ahora: ¿hemos llegado al invierno de las vanguardias?

Alberto Villarreal parte de una dramaturgia que no cuenta una historia, no construye personajes, en todo caso dibuja estampas que se disparan hacia un sistema de referencias. Se acerca a un teatro simbólico, conceptual, que apunta a la imaginación, el desparpajo, la estridencia y que se va centrando en la reflexión sobre el presente de los actores con quienes trabaja: ¿cuánto pesa la leyenda de los grandes maestros para ellos? ¿Son un estímulo o un desafío? ¿Una abrumadora carga? ¿Qué rebelión pueden emprender? ¿Qué provoca escándalo, qué significa revolución hoy?

Alejandro Luna en la escenografía interviene el espacio emblemático de la Casa del Lago. Coloca al público en el vestíbulo, en un juego de perspectivas hacia el salón interior, el que se mira a través de dos puertas. A los lados están las ventanas al Bosque y al Lago, que también se integran. La iluminación es un finísimo detonador de atmósferas, de juego entre lo real y lo surreal. El vestuario de Jerildy Bosch apunta a fortalecer la mirada en la perspectiva temporal y enfatizar el guiño al surrealismo.

El grupo de actores demuestra su buena formación en canto, expresión corporal y verbal y proyección de la energía. En términos de entrenamiento llegan mejor preparados que generaciones anteriores. ¿Es extensiva esa fortaleza a una sólida preparación intelectual, característica suprema de los forjadores del arte mexicano de mediados del siglo pasado? El tiempo dirá si estamos al alba de una nueva primavera.

La consagración del invierno se presenta en la Casa del Lago, de viernes a domingo a las 20:00 horas.

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