Alternativas de teatro y de intimidad

El uso de departamentos como escenarios no es nuevo. En dos años he visto tres puestas en escena en este formato.

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Luz Emilia Aguilar Z 03/04/2014 00:00
Alternativas de teatro y de intimidad

Llegué puntual al departamento que se me había indicado. Subí las escaleras hacia el número 12 y toqué la puerta. Me abrió una joven que me extendió la mano y fijó en mis ojos la mirada. “¿Hola, tío”, murmuró para mi sorpresa y me dio un beso en la mejilla. Enseguida me invitó a pasar a la sala donde estaba una mujer en un sillón. En el piso, sentada sobre sus rodillas me contemplaba otra joven que también me dijo “hola, tío”. En una esquina el autor y director teatral Xavier Villanova tomaba notas. Mi supuesta sobrina, luego de tomar unas crayolas y una libreta, se arrellanó a mi lado y dibujó la imagen de un hombre desnudo mientras me hacía preguntas: “¿Tío, te gusta mi dibujo? ¿Te gusta lo que hacemos?” Me convertí para esa ficción en el tío abusador de sus sobrinas, hacia quien ellas mostraban deseo y rencor. La habitación se fue llenando de público. Uno a otro de los que llegaron recibió una identidad en la historia. Ese jueves 27 de marzo, Día del Teatro, el Movimiento de Teatro Íntimo Para Departamentos ofreció el programa doble de Para Eliza y Elektra y los pájaros. Llegaron cerca de 25 espectadores, muchos más de los esperados.

Para Eliza es un juego teatral en el que dos personajes se desdoblan en varias identidades. La trama fluye en fragmentos, en continuos cortes de tiempo. Es la historia de un par de hermanas abandonadas por el padre, hijas de una prostituta que murió, víctimas de rechazo y discriminación y los abusos sexuales del tío. Las hermanas Eliza y Elena tienen una relación ambigua. Eliza controla a Elena, quien sale en busca de hombres. Las actrices que encarnan esos personajes, Paula Vrelly y Laura Camacho, presentan en el ínfimo espacio la zozobra de la orfandad, una desgarrada erotización entre ellas y quienes las rodean, la angustia de existencias en fuga hacia el delirio.

En un momento dado de la historia, Elena encuentra una pareja sexual masculina, un hombre al que culpa de haberla violado. El acto lo representan las dos actrices frente al público. Los hechos más dolorosos llegan para instalarse como obsesivas repeticiones.

El autor de esta obra, Xavier Villanova, nacido en 1986, ha realizado estudios de teatro en Casa Azul y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y ha sido becario de la Fundación para las Letras Mexicanas. En 2010 ganó el Premio Nacional Emilio Carballido por Birdstrike, que ya tuvo temporada en el Foro La Gruta. La experimentación teatral dentro de departamentos resultó de la impaciencia de Villanova para encontrar lugar en la abarrotada programación de los espacios oficiales. Lo que surgió como urgencia, se ha vuelto un hallazgo para él, una gozosa posibilidad de experimentar la relación con el público.

El uso de departamentos como escenarios teatrales no es nuevo. Sólo en los últimos dos años he visto tres puestas en escena en este formato. Lo que no recuerdo haber experimentado es que al público se le integre con un personaje preciso en el límite entre la ficción y la realidad, que forme parte del juego de identidades de un modo que si bien lo toca no le resulta incómodo. El juego se logra en este caso en buena medida gracias al trabajo de las atrices. Una fortaleza del experimento está en la concentración, en la capacidad de Paula y Laura de entrar y sostenerse en la ficción.

La segunda parte del programa fue Elektra y los pájaros, otra obra breve para dos actrices, donde una de ellas encarna varios personajes. Aquí la línea que divide al público de la ficción es más patente. El director juega con accidentes escénicos que lo conectan con la puesta a través de inesperadas indicaciones y también de intercomunicación celular.

El ejercicio con el reducidísimo espacio abarrotado de público constituyó un tour de force para Viviana Amaya, quien construye sus personajes con énfasis en una interesante estilización corporal. Percibí un desbalance entre la fuerza, la concentración de Viviana y el desempeño un tanto monocromático y tenso de Rosalinda Esparza. Destaca en este abordaje del mito la carga erótica entre Orestes y Electra y el antagonismo entre la madre y la hija.

Para Eliza y Elektra y los pájaros se presentan por separado y en departamentos distintos cada fin de semana, en funciones de viernes y sábado. Las reservaciones se pueden hacer por Facebook, en las cuentas “Elektra y los pájaros” y “Para Eliza con Paula Vrelly y Laura Alejandra Camacho”.

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