Nostalgia de la Tierra

La obra es un esfuerzo para entender cómo y por qué hemos llegado a donde estamos.

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Luz Emilia Aguilar Z 13/02/2014 00:00
Nostalgia de la Tierra

… la vida es un regalo peligroso, y si la tienes estás condenado a saber que todo lo que conoces irremediablemente se va a desmoronar.

                                Diego Álvarez Robledo

 

El teatro ha sido espacio privilegiado para explorar la complejidad de lo humano. Ahí se han planteado los dilemas centrales de distintas épocas. En la práctica contemporánea con frecuencia se desperdicia esa potencia. Abundan obras con notable cuidado de la imagen, desplantes narcisistas más o menos afortunados, indagaciones formales sedientas de novedad por la novedad y una tendencia al ensimismamiento en la repetición de los temas, la revisión o, aún peor, repetición mecánica de los cánones y fórmulas. Hay desde luego un teatro comprometido con búsquedas interesantes. Pero hoy está rara vez a la altura de los problemas que enfrentamos como individuos, nación y especie.

El pasado fin de semana terminó su brevísima temporada en el foro El Bicho, Bestiario humano, del joven autor y director Diego Álvarez Robledo, una obra que sobresale por la calidad de sus preguntas, el rigor y la pasión de su recorrido para responderlas, la síntesis, el uso afortunado de elipsis, sinécdoques, metáforas y datos duros. Imaginación, juego y tumultosa realidad. Y una saludable voluntad para penetrar otros campos de conocimiento más allá del teatro mismo.

Bestiario humano, calificada de ficción documental por su autor, es un esfuerzo para entender cómo, por qué, con qué consecuencias hemos llegado a donde estamos. ¿Qué significa nuestro impulso para llevar a la interminable lista de especies sobre la Tierra a la extinción? ¿Estamos en el corto plazo nosotros mismos en peligro de desaparecer? ¿Qué es el tiempo cósmico y qué el humano? Bestiario humano nos arrastra a un desgarrador periplo de la conciencia, a través de la historia de una pareja de mujeres, una bióloga y una socióloga, que van a África, Oriente y América, donde el pasado es clave para entender las mecánicas de la destrucción, el hambre, el odio, la desigualdad y las guerras. Irrumpen los acuerdos hace dos siglos en los que las potencias europeas se repartieron África y las consecuencias de ello para los africanos y el planeta. El petróleo, Medio Oriente y Estados Unidos. Las dictaduras en Centro y Sudamérica. Si bien todo está condenado a destruirse en este universo, ¿por qué no dejar que la vida cumpla su ciclo? Hacia el futuro el autor prefigura la historia de una joven, sobreviviente única, que tiene la misión, como paráfrasis del arca de Noé, de llevarse a un lejano astro en el espacio un banco genético para dar una segunda oportunidad a la vida que se dio y extinguió en la Tierra.

Lo más importante en esta apuesta no es el preciosismo, sino la efectividad. El autor-director se adapta a una rigurosa economía de espacio impuesta por el minúsculo y ya referencial foro El Bicho. Logra en esa estrechez combinar con dinamismo los movimientos de cinco muy capaces actrices —Esmirna Barrios, Rosalba Castellanos, Miriam Romero, Sofía Sylwin y Lucía Uribe Bracho— que exploran múltiples posibilidades de significación de su cuerpo y emociones, y emprenden un periplo por la geopolítica, la ciencia, viejas historias de los Bantú, leyendas budistas, el origen y el fin de la vida y un incierto presente. Sus instrumentos son un mapa a manera de ciclorama, proyecciones y una escalera a la que llevan al extremo dinamismo.

La realidad a la que nos enfrenta Álvarez Robledo debería obligarnos a reconocer que el dilema en el que nos encontramos exige una respuesta mucho más asertiva que la registrada en los acuerdos y tratados internacionales, y en las tendencias económicas que se imponen hoy. Esta obra didáctica, que no panfletaria, deberían verla los jóvenes, los maestros, los empresarios y muy especialmente los políticos: a lo mejor quedan algunos que no están irremediablemente ciegos. ¿Lograremos encontrar una salida antes de que la vida en la Tierra se extinga mientras estamos pensando en otra cosa, mientras dejamos en poder de los menos aptos el destino de todos? Esta obra renueva la dignidad del teatro como el espacio para la reflexión de lo esencial. El tema más importante para la humanidad hoy debiera ser la supervivencia, la viabilidad de la vida en el planeta ante las tendencias de destrucción que el homo sapiens ha acelerado en las últimas décadas.

Desafortunadamente Bestiario humano terminó su temporada de estreno: merece una larga existencia en otros espacios.

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