Leer la imagen

La inteligencia humana necesita del dominio de variados lenguajes.

COMPARTIR 
Luz Emilia Aguilar Z 26/12/2013 00:52
Leer la imagen

El cúmulo de imágenes arrojadas desde las pantallas de televisión y los ordenadores, las que saturan vallas, espectaculares, periódicos, revistas y panfletos, esas imágenes que santifican políticos, reproducen estereotipos, imponen necesidades, esconden realidades, legitiman la humillación y la ignominia y descoyuntan el pensamiento, no justifican la satanización general de la mirada como vía para el saber. Al contrario, la  imagen puede ser un instrumento de gran valor para generar lucidez y memoria. Lo que necesitamos es aprender a usarla, a leerla.

La inteligencia humana se alimenta de múltiples estímulos y necesita del dominio de variados lenguajes. En su estudio sobre Bertolt Brecht, Cuando las imágenes toman posición, Georges Didi-Huberman abre con la sentencia de Aristóteles: “El alma no piensa sin imagen”, a la que sigue la aseveración de René Char: “Sólo los ojos son capaces aún de dar un grito”. El libro mencionado, traducido al español por Inés Bértolo y publicado por Antonio Machado Libros en 2008, revisa la técnica de ensamblaje del Arbeitsjournal o Diario de trabajo de Brecht y concluye con reflexiones sobre el Verfremdungseffekt o efecto de distanciamiento. Una revelación me pareció el análisis sobre el uso del collage en el Kriegsfibel o El ABC de la guerra, en el que Brecht compone un conjunto de fotografías recortadas de periódicos y revistas, a las que acompaña con “fotoepígrafes”, como él los llama, un libro que fue repetidamente censurado. En español existe una traducción de Vicente Romano en Editorial El Caracol, la que incluye todas las imágenes sustraídas en publicaciones anteriores.

El afán de Brecht en este manual para comprender la guerra, que retoma la idea de las monografías para niños, fue dejar un testimonio que se opusiera a la imposición de la idea de triunfo y heroicidad de quienes hicieron de millones de personas las víctimas de su necesidad de poder. Su deseo fue que este libro estuviera en las bibliotecas y casas de cultura, accesible a todos los jóvenes y adultos. Dice Didi-Huberman sobre este collage: “Las imágenes forman al mismo nivel que el lenguaje, superficies de inscripción privilegiadas para estos complejos memoriales. El proyecto de la Kriegsfibel se atiene por lo tanto a una doble propedéutica: leer el tiempo y leer las imágenes, donde el tiempo tiene una oportunidad de ser descifrado (...) sólo con abrir la Kriegsfibel, ojear sus placas negras agujereadas con terribles imágenes, de repente uno se queda estupefacto de que cada realidad documentada, en su misma crueldad y a menudo frialdad, esté acompañada de un pequeño poema lírico, cuatro versos como venidos de otro mundo u otro tiempo. Así la placa donde se ve a un militar americano ‘ante un japonés moribundo al que se vio obligado a matar’, como indica la leyenda original que Brecht quiso preservar en su recorte, esta placa está subrayada o, mejor dicho, la subleyenda un poema: ‘Se había enrojecido de sangre una playa/que no pertenecía a ninguno de los dos./Se vieron obligados, dicen, a matarse./Lo creo, lo creo. Más preguntad ¿por quién?’”

El ABC de la guerra es un atlas cronológico del enfrentamiento en España entre fascistas y republicanos en el que Hitler y Stalin inclinaron la balanza en favor de Franco, la invasión nazi a Polonia, la entrada de las tropas alemanas en Francia, los ataques a Inglaterra, la Unión Soviética, África, Singapur, Italia hasta la liberación y el encuentro de los sobrevivientes con sus casas destruidas y los familiares que no fueron asesinados ocurrieron de hambre y enfermedad. Luego del desastre están nuevas razones para seguir en un mundo que ha hecho de la existencia humana el círculo infernal y en el que es muy fácil olvidar y por lo tanto repetir.

En su testimonio sobre la capacidad de los seres humanos de “vivir para matar y matar para vivir”, Brecht logra hacer de la imagen un arma para el conocimiento, a través de la extrañeza, lo que consigue con la disposición y no con la creación misma de las fotografías. En el mencionado ensayo sobre Brecht, Didi-Huberman cita a Mohogi-Nagy, quien afirma: “El analfabeto del futuro no será un iletrado, sino el ignorante en materia de fotografía”. Las imágenes son indescifrables si no se tienen la voluntad y los instrumentos intelectuales para desmontarlas.

La ultrarracionalización a través de la palabra llegó a una crisis, como lo demuestran con agudeza las obras de Ionesco, en especial La lección, donde las palabras son usadas por el poder para dominar y humillar. Así como es necesario descifrar el mundo de las letras hay que aprender y enseñar cómo leer las imágenes, interpretarlas, desmontar sus mentiras en busca de una geografía imaginaria más transparente, humana y justa. Sin la capacidad de entender el entorno, de deconstruir las estrategias comunicativas de quienes quieren el monopolio del poder, la democracia es imposible. ¿Cómo es que en un mundo en que la imagen se ha impuesto con toda su potencia de demagogia y perversión, la enseñanza para leerla, descifrarla, analizarla no forma parte de ningún programa educativo para niños y jóvenes?

Comparte esta entrada

Comentarios