Espacios para dialogar y transformar

Nuestro universo conceptual está convertido en un amasijo de sinsentidos.

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Luz Emilia Aguilar Z 12/12/2013 00:00
Espacios para dialogar y transformar

Con creciente insistencia vengo escuchando: “México está muy mal”. A principios de este año percibía en algunos sectores la ilusión de que las reformas estructurales nos llevarían a un positivo cambio. El modo en que se vienen imponiendo las transformaciones ha dado un vuelco a la percepción sobre el presente y el futuro del país. El ánimo es de enorme impotencia.

La realidad de ser una de las naciones con la más alta corrupción en el mundo no es culpa de un solo partido, es resultado de una degradación general de la clase política y una gran confusión por parte de académicos, artistas, intelectuales y ciudadanía en general. Nuestro universo conceptual está convertido en un amasijo de sinsentidos, en el que hemos perdido perspectiva, memoria y capacidad de diferenciación. Se privilegia por encima de todo el beneficio inmediato, seguro, a cualquier precio.

La situación en la que estamos responde a la degradación de nuestro sistema educativo y la reducción de espacios propicios para la crítica, el debate, la reflexión y el holgado intercambio de saberes. Ha sido evidente desde hace un par de décadas el adelgazamiento de las secciones culturales y en general de espacios para desarrollar argumentos en los medios masivos de comunicación. En la economía de mercado lo más importante se ha vuelto el rating. En una sociedad con las grandes deficiencias educativas como la nuestra la reflexión no resulta el producto más vendido. En las dictaduras del rating disfrazadas de democracias el pensamiento independiente y lúcido no puede ser sino incómodo. En sistemas sociales y políticos de este corte es necesario justificar y seducir y eso se logra con la perversión del lenguaje, de los signos, favoreciendo la confusión. Y aquí el problema no es que las imágenes se impongan sobre las palabras, lo que importa es la reducción a que se llevan ambas posibilidades comunicativas. Un signo preocupante en este ámbito es la falta de una sistemática, valiente y bien organizada observación y registro del devenir de las iniciativas gubernamentales en materia de cultura, las que parecen muy lejos de responder al reto de la vertiginosa descomposición social. ¿Por qué los intelectuales y artistas se han vuelto incapaces, con muy contadas excepciones, de observar con claridad las inconsistencias, paradojas y contradicciones en la administración de la cultura y responder críticamente?

Los descubrimientos en muchos campos del saber apuntan a la afirmación cada vez más aceptada de que la realidad es una construcción del pensamiento. Las discusiones sobre el tema han llevado a filósofos y científicos a afirmar que aquello que llamamos realidad no es sino un fenómeno sígnico, una trampa de la percepción, un juego de invenciones que va cobrando certificado en un proceso de legalización o legitimación colectiva. El universo de valores y creencias en el que nos movemos depende de lo que hemos aprendido y lo que estamos dispuestos a cuestionar y a inventar. En una sociedad que privilegia la publicidad y el consumo delirante de necesidades creadas y donde las redes sociales están sujetas al salto de uno a otro trending topic, sin jerarquización alguna entre lo banal y lo trascendente, se hacen urgentes los contrapesos.

En este contexto me ha parecido muy alentadora la noticia de que la sección Expresiones de Excélsior se independiza de Comunidad y amplía sus páginas. La práctica y difusión de las artes y la reflexión en general sobre la cultura, sobre nuestras construcciones imaginarias del mundo son entendidas cada vez más como actividades decorativas y prescindibles. Está demostrado en diversos estudios, entre los que puedo citar el estupendo ensayo del especialista en literatura y neurólogo Iain McGilchrist, The Master and His Emissary: The Divided Brain and The Making of  The western World, que los estímulos y el tipo de actividades que desarrollan los niños e incluso los adultos se reflejan en la capacidad de individuos y sociedades para percibir los desafíos de su existencia y responder con éxito en proyecciones de mediano y largo plazos. El ejercicio de la imaginación, el arte, la creatividad, la ciencia desarrolla la posibilidad de perspectiva y el pensamiento complejo.

Con el aumento de páginas en la sección Expresiones, Excélsior asume el reto de poner su grano de arena para reinstalar espacios, propiciar un concierto plural de voces, pensamientos y argumentaciones críticas en el ámbito de la cultura. Celebro la iniciativa.

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