Juan Carlos I, el estadista

Felipe VI tendrá una tarea difícil; creo que será el último rey de España. Lo será porque Juan Carlos I tuvo y supo justificar su papel histórico.

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Luis F. Lozano Olivares 14/06/2014 01:16
Juan Carlos I, el estadista

Cuando el príncipe Juan Carlos estaba por jurar el cargo de rey de España no muchos apostaban por su permanencia. Primero, porque hasta ese momento había estado bajo la sombra de Franco y la gente asumía que habiendo sido educado por éste tendría la misma vocación autócrata. La segunda era porque el titular de los derechos dinásticos de la corona española vivía y había sido saltado por el mismo régimen y era el padre de Juan Carlos, don Juan de Borbón, exiliado en Estoril, mientras su hijo era educado por quien le denegaba el derecho dinástico.

Se dice fácil, pero se requirió de mucho estómago de padre e hijo para digerir semejante problema. Sin embargo, Juan Carlos tenía una agenda secreta que lo llevaría a desmantelar primero, un gobierno lleno de personajes que no le eran afines y después desmantelar a lo que se le llamaba abstractamente el “movimiento” que no era otra cosa que la dictadura franquista.

Juan Carlos I ha sido un hombre de grandes riesgos políticos. No esperó mucho para apostar por el joven político Adolfo Suárez como Presidente de gobierno. Apostó después por incluir a los comunistas porque sabía que sin ellos sería difícil legitimar el nuevo sistema de gobierno. Apostó por el orden constitucional durante el golpe de Estado del 23F, que también se dice fácil, pero no debe serlo tanto cuando no sabes quiénes y cuántos están detrás del golpe, y si vas a acabar fusilado o en el exilio antes del amanecer. La intuición nunca lo traicionó y creo que no lo traicionará.

A últimas fechas, el rey cometió algunos errores que han sido castigados con mucha severidad. Creo que la crudeza de la crisis hizo que el juicio popular fuera demasiado duro, pero en fin, como todo animal político Juan Carlos I entendió que el ciclo había terminado para él y volvió a apostar por la única manera que tenía de dar oxígeno a una institución anacrónica como es la monarquía. Otra vez me sorprende la actitud del rey tomando la decisión más difícil, pero la que mejor hará a su país en el mediano plazo.

Muchos han criticado los tiempos escogidos por la Casa del Rey para hacer este anuncio, tachándolo de innecesario o inoportuno. Yo creo que si algo ha tenido la Casa del Rey a lo largo de los años ha sido el medir los tiempos perfectamente. El rey es un estratega porque no sólo trata de refrescar a la monarquía, el rey está enseñándole, forzando prácticamente a los dos partidos de España, que es momento de cambiar a las generaciones de la transición y tener nuevos protagonistas e interlocutores en esta etapa que puede ser llamada de la concreción del bienestar y la democracia, pero que tiene riesgos serios como el de la unidad nacional.

Felipe VI tendrá una tarea difícil; creo que será el último rey de España. Lo será porque Juan Carlos I tuvo y supo justificar su papel histórico mientras que Felipe VI está destinado a tener una figura más decorativa y por lo tanto, a futuro, injustificable.

Estimado lector, déjeme ratificarle que soy republicano, que me parece arcaico que alguien se convierta en jefe de Estado por selección divina o tradición; pero creo que las monarquías son útiles en ciertos países en tiempos definidos como ha sido el caso de Juan Carlos I. Además, la monarquía en España es constitucional por lo que un referéndum sobre monarquía o república sería tan inconstitucional como la aventura del señor Mas sobre la independencia de Cataluña y eso no lo voy a aceptar.

Un dato, Alfonso XII ha sido el último Borbón que murió siendo rey. 

                *Abogado y opinante

                llomadrid@gmail.com

                Twitter: @LlozanoO

 

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