Comunidad económica de Norteamérica (II)

Las diferencias culturales y la creencia en estereotipos no han evolucionado y siguen generando una profunda desconfianza entre los tres países.

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Luis F. Lozano Olivares 22/02/2014 03:05
Comunidad económica de Norteamérica (II)

Siguiendo con el tema de Norteamérica, hemos establecido el entusiasmo de algunos de los negociadores originales del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por la evolución de dicho instrumento hacia lo que se ha denominado un TLCAN Plus. Insisto en que es una pena que no haya políticos vigentes que estén dispuesto a tomarse este asunto en serio, porque lo que falta en los tres países es voluntad política sobre una visión hemisférica, estratégica hacia el futuro.

Sin embargo, considero que estamos ante una oportunidad única de relanzar políticamente nuestra sociedad norteamericana con la propulsión de la revolución energética que está ocurriendo en el mundo y, especialmente, en la región. Norteamérica será una potencia energética por las reservas probadas y la revolución tecnológica para explotarlas en el futuro. Me parece que este hecho debería ser, junto con las ventajas demográficas, del interés económico suficiente para mover a los políticos a trabajar en la profundización de nuestra relación societaria. El problema de depender de la voluntad política de los actores actuales es que no se ve que haya muchos estadistas en el lugar y momento correctos.

Como escribía hace un par de semanas, las diferencias culturales y la creencia en estereotipos no han evolucionado y siguen generando una profunda desconfianza entre los tres países. El hecho de que el primer ministro Harper no había visitado México de manera oficial desde que tomó protesta en su cargo es simbólico e irrebatible; no somos considerados estratégicos para los intereses de Canadá a pesar de los hechos. La visa impuesta por Canadá tiene origen en el abuso de mexicanos a la política de asilo de los canadienses, es decir, por pasarnos de la raya. También en EU se mira con recelo la relación que tienen con México, sobre todo bajo la óptica demócrata, que siempre ha sido proclive a defender los intereses de los sindicatos bajo una falsa pérdida de empleos en EU en favor de México. Por nuestra parte, los vemos con mucha desconfianza por factores y complejos históricos.

La Cumbre de Toluca no fue cubierta por los medios estadunidenses; la famosa portada de Time no fue la portada de dicha revista en EU. No somos prioridad en la agenda pública en gran parte por nuestro desprestigio. Nos ha pasado otras veces, mientras el Presidente de EU está aquí, en su país se habla de Irak y Ucrania. ¿No hay manera de subir el tema de Norteamérica a la agenda pública?

Me gusta la iniciativa de México de incrementar a 100 mil los mexicanos que estudien en universidades americanas y 50 mil americanos que vengan a estudiar a nuestro país. En el mediano y largo plazos, esto puede cambiar las percepciones y estereotipos que tenemos unos de otros. El otro potencial que tenemos, sobre todo en EU, es que nuestros políticos deberían hacer política con los líderes comunitarios y partidistas de origen mexicano para ayudar a cambiar la percepción americana desde dentro. Nuestros gobiernos no han aprovechado la gran oportunidad que representa ser la primera minoría dentro de EU y las alianzas que pueden tenerse con nuestra propia gente ya dentro del sistema político americano.

Si los ingleses, alemanes y franceses lograron confiar entre ellos, después de siglos de sangre, guerras e invasiones, parece mucho más fácil lograrlo en Norteamérica, donde tenemos una historia dolorosa pero mucho más corta en términos de agravios. México debe dejar de fomentar, desde la educación oficial, la desconfianza al vecino y pensar en el largo plazo.

                *Abogado y analista

                llomadrid@gmail.com

                Twitter: @LlozanoO

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