Comunidad económica de Norteamérica

El aniversario de la entrada en vigor del TLCAN pasó sin mucha pena ni gloria en la agenda pública de los tres países miembros...

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Luis F. Lozano Olivares 08/02/2014 01:56
Comunidad económica de Norteamérica

Los aniversarios siempre sirven para mirarse por dentro y por fuera y evaluar si estamos mejor o peor, cerca o lejos de donde queríamos estar. El aniversario de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica pasó sin mucha pena ni gloria en la agenda pública de los tres países miembros, salvo por un gran evento organizado por el Comexi en México, fundado por el embajador Andrés Rozental y presidido por Jaime Zabludovsky, ambos protagonistas puntuales del TLCAN en su tiempo.

Desde luego para México ha sido el vehículo cuya inercia ha generado políticas públicas económicas estables, convirtiéndonos en un país de manufactura calificada, que ha significado un cambio radical con aquel México del 94. Hemos dejado de depender tanto del petróleo y nos hemos enfocado al comercio de dichas manufacturas, integrándonos en procesos productivos sofisticados donde hay piezas que cruzan hasta ocho veces la frontera antes de ser un producto terminado. El TLCAN ha servido para crear empleo en generaciones que no habían nacido cuando se firmó. Si nos comparamos con nuestros “pares” (la cursi hermandad latinoamericana), México ha sido uno de los países que más se ha desarrollado desde entonces, junto con Brasil; la diferencia es que el desarrollo de México parece ser más sostenible que el de Brasil por estar basado en la industria y no tanto en los recursos naturales. Argentina está donde ha estado los últimos 50 años y Venezuela ha empeorado, por comentar algunos relevantes.

Sin embargo, extrañó que no hubo algún evento tripartito importante para celebrar una de las asociaciones comerciales más exitosas del mundo, y es que el problema es que la integración solamente es económica, mientras que en la política nos seguimos mirando con recelo desde nuestras capitales sin tener mucha idea de lo que sigue. El embajador Rozental dice que, entre otras razones, no se creó una comunidad norteamericana, al contrario de lo que sucedió en la Unión Europea. Mucho de ello puede ser porque no hemos logrado vencer los estereotipos que nos separan con Canadá y Estados Unidos. De cualquier manera, es triste ver que quienes lo instrumentaron sean los únicos que siguen pensando cómo mejorarlo y no haya una generación nueva de políticos que impulsen una nueva etapa más ambiciosa.

En 20 años, México ha sido incapaz de cambiar la percepción negativa que tienen los ciudadanos y los políticos de EU y Canadá. ¿Por qué habría de cambiar esa percepción si no hemos hecho nada para cambiarla? ¿Cómo generar comunidad sin cambiar la percepción de México y los mexicanos? ¿Cómo podernos identificarnos con los americanos y canadienses cuando hemos hecho poco para emparejar nuestra sociedad a la suya?

No solamente se trata de una campaña de relaciones públicas o de crear una marca país; se trata de los pilares sociales que hacen a una comunidad lo que es. ¿Ha cambiado mucho la calidad de la educación en estos 20 años? ¿Vivimos en comunidades más civilizadas que hace 20 años? ¿Vivimos en un país más justo que el de hace 20 años? ¿Vivimos en un país más seguro que el de hace 20 años? ¿Vivimos en un país menos corrupto que hace 20 años?

Coincido con los especialistas en que el TLCAN debería evolucionar a una integración mayor a la económica (los Tratados de Roma, de 1957, evolucionaron y cambiaron mucho), que tenga como fin tener una comunidad menos diferenciada y, a lo mejor, con metas definidas; el TLCAN vuelve a ayudarnos a ser un motor de cambio en lo que no hemos podido o querido cambiar. 

                *Abogado y analista

                Twitter: @LlozanoO

                llomadrid@gmail.com

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