Ahora lo importante

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Luis F. Lozano Olivares 11/01/2014 01:08
Ahora lo importante

El presidente Peña recoge halagos por lo que ha sembrado durante su primer año de gobierno. Es imposible no otorgarle el crédito a él y a una porción responsable de la oposición por haber llevado a cabo una agenda de reformas única en el mundo. El presidente Peña debería compartir los créditos obtenidos con la oposición, cuestión que no han hecho con vehemencia, pero en general, la aceptación es contundente.

Ahora, la mayoría de los analistas y medios se han volcado en la importancia de la legislación secundaria de las reformas. Pero creo que el problema mayor y más importante que el gobierno debe atender es el referente al orden y al Estado de derecho, están rezagados en México. Si en algo seguimos siendo profundamente tercermundistas es en el orden y la aplicación del Estado de derecho que muchas veces es inexistente y cuando existe es muy lento.

A los inversionistas les encantan las economías abiertas, pero les gustan mucho más cuando sus intereses están protegidos por la legalidad. Calcular los riesgos es un acto elemental antes de invertir. Ya lo he escrito, no sirve de nada tener reformas económicas para que inversionistas no puedan establecerse en parte del país por los riesgos que esto implica a su patrimonio o a sus empleados. Hay muchísimos casos en México, pero tal vez hoy uno muy obvio es el Puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán. Dígame usted si no ha sido un desperdicio la inversión en un puerto moderno, en la construcción del famoso Puente Albatros y en todo el desarrollo de infraestructura carretera, para que nadie se establezca en el estado por evidentes razones.

Pero no sólo se sufre en la inseguridad sino en la impartición de justicia. No es posible que una empresa que sea víctima de un fraude tenga que pagar a investigadores externos, peritos y además a abogados para asegurar que la policía actúe con todos los elementos aportados por la misma empresa. A veces el fraude termina siendo más barato que la actuación socialmente responsable de la empresa, en otros casos,  la empresa prefiere perder lo defraudado y dejar al defraudador impune para que llegue a otro sitio a hacer lo mismo.

No se limita a lo penal, la rama civil, mercantil y laboral es un desastre y lo ha sido desde hace décadas. Los litigios civiles y mercantiles en México son la mejor prueba de que no hay justicia, tampoco rápida y menos expedita. No obstante, en la Reforma Laboral tenemos una ley proteccionista que hace muy difícil el despido justificado de un trabajador, lo que hace que la recomendación legal de un especialista sea: si quieres despedir a alguien que no se presenta a trabajar, págale la liquidación. Creamos así un circulo vicioso donde un trabajador cumplido y dedicado que lleve diez años en una empresa y decida cambiarse a otra por una oportunidad, le convenga hacer algo malo para que lo despidan, porque si sólo renunciara no recibiría compensación alguna por los años de servicio. ¿Tiene lógica incentivar al malo y perjudicar al bueno?

Tener orden y un Estado de derecho confiable lleva muchos años en construirse, porque viene desde el fortalecimiento de los valores cívicos en la educación primaria, pasa por la prevención, así como de la falta de una autoridad capacitada y por tener consecuencias contundentes para quien incurre en dicha falta. La mala noticia es que no tenemos ninguna de las tres, pero tenemos que empezar algún día. Todos los países que han sido exitosos en la implementación de reformas económicas ya tenían orden y derecho, nosotros tendremos que hacerlo en paralelo o los efectos de la reforma se diluirán.

                *Abogado y opinante

                llomadrid@gmail.com

                Twitter:@LlozanoO

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