La intrascendencia de los adornos

De qué sirve tener un seguro de desempleo si hay mujeres pariendo en las calles, afuera de los hospitales o personas muriendo fuera de las salas de urgencia.

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Luis F. Lozano Olivares 14/12/2013 01:24
La intrascendencia de los adornos

Siempre he pensado que México llegó a la democracia sin haber perfeccionado o, al menos, hecho funcionales los conceptos primordiales de un Estado moderno. Me refiero a un Estado que regule, que proteja, que eduque, que proporcione servicios de salud elementales con una efectividad media.

Los políticos y los miembros del Estado mexicano han buscado y han encontrado un refugio cómodo a su ineficiencia en la corrección política. El mundo, pero especialmente occidente, ha generado una serie de conceptos que los defienden de su propia historia y a esto se le llama corrección política. Donde hace 60 años había racismo u homofobia, hoy se premia la diversidad y esta diversidad es un distintivo que vale e importa mucho en el mundo. Otro ejemplo son las cuotas de género, que pueden ser un sexismo a la inversa. Estos conceptos que a menudo se disfrazan de falsos valores han permeado hondamente en las sociedades donde las empresas pueden ser malas, tener malos resultados e incluso crueles con sus empleados, pero cuentan con distintivos de responsabilidad social que los acreditan como actores responsables de su entorno. Es la subvaloración de lo básico y elemental y la sobrevalorización de lo banal. 

No me malinterprete, no quiero decir que no esté de acuerdo con aquellos valores o características que nos lleven a vivir en una sociedad libre y respetuosa; con lo que no estoy de acuerdo es con el impacto y alto valor que se le da a esos valores o conceptos políticamente correctos, cuando lo elemental no está resuelto. Disfrazan con frecuencia a la ineficacia de los gobernantes.

La Organización de las Naciones Unidas acaba de otorgar un premio que se da cada cinco años, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El Premio de los Derechos Humanos es otorgado a personas e instituciones del mundo por diferentes circunstancias. No se puede minimizar el premio, pero, ¿de qué nos sirve un premio así a la SCJN en un país donde no existe justicia pronta y expedita? Si la SCJN fuera parte de un sistema efectivo y eficiente de repartición de justicia rápida y expedita y, además recibe el premio, sería maravilloso. Pero ganar premios de Derechos Humanos cuando se lastiman los derechos de muchas víctimas al dejar libres delincuentes me parece que no aporta mucho valor a la circunstancia nacional.

Otro ejemplo es el nuevo seguro de desempleo, en relación con un enorme pendiente social que es tener, al menos un mediocre desempeño del Instituto Mexicano del Seguro Social y el sistema de salud pública, frente al pésimo servicio de hoy. De qué sirve tener un seguro de desempleo si hay mujeres pariendo en las calles, afuera de los hospitales o personas muriendo fuera de las salas de urgencia. ¿Para qué generar otra carga al Estado sin la eficiencia de gestión en lo elemental? Ya no hablemos del fondeo del seguro. Imagínese usted como dueño de un equipo de Fórmula 1 y que sus pilotos no terminen las carreras, rompan los motores o terminen al final, pero que ganen premios a la simpatía y a la mejor alimentación. Inservible.

Reforma Energética

Hay muchos retos en el país, pero no podemos pasar por alto el éxito político del presidente Peña en este año de gobierno. El señor Peña se ha ganado otro año de Mexican moment a pulso. También hay que reconocer al PAN, que, pudiendo hacer lo que le hizo el PRI durante 12 años, se cuadró por lo que pensaba que era mejor para el país, a pesar de las presiones de ciegos mediáticos que los tiñen de dejados. Y el PRD, pues eso…

                *Abogado y opinante

                llomadrid@gmail.com

                @LlozanoO

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