Joven y bella

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Lucero Solórzano 16/06/2014 00:02
Joven y bella

De la Muestra de la Cineteca Nacional que se presentó en noviembre pasado, llega esta semana a algunas pantallas nacionales la película francesa Joven y bella (Jeune & Jolie, Francia 2013), escrita y dirigida por François Ozon, quien es uno de los cineastas franceses más vistos en nuestro país.  Sus películas frecuentemente forman parte del Tour de Cine Francés, evento de gran arraigo entre los cinéfilos mexicanos, y en los últimos años Ozon ha pasado con éxito por las secciones oficiales de los Festivales de Cannes y San Sebastián, donde en 2012 ganó la Concha de Oro por su película En la casa (Dans la maison, Francia, 2012).

Ozon es un realizador joven que ha ido adquiriendo madurez en su oficio como contador de historias, a veces románticas, otras de ingeniosa comedia y otras más como thrillers inteligentes y argumentos de misterio muy bien construidos.

La mujer y la feminidad suelen ser también temas recurrentes en su obra, al igual que las complicaciones en las relaciones familiares, y la exposición de la sexualidad en su exploración muy particular de lo oscuro y prohibido.

Su más reciente estreno es Joven y bella, y ya tiene terminada otra cinta titulada Una nueva amiga-Une nouvelle amie, que se espera para noviembre de este año.

En esta película, que se podrá ver a partir del jueves, François Ozon se mantiene en la línea de sus relatos con una premisa aparentemente superficial, que con sobriedad se va haciendo más compleja, pasando de una historia romántica y hasta dulzona a un drama más profundo.

Joven y bella, como En la casa, también se desarrolla en el seno de una familia, con adultos que contemplan casi indolentemente a los adolescentes suspicaces de ambas tramas, adolescentes que sin que sus mayores se den cuenta empiezan a llevarles mucha ventaja en el juego de la vida. No es tan redonda como  En la casa, pero la forma en que Ozon la divide: cuatro actos que representan las estaciones de un año y, al mismo tiempo, los diferentes estados de ánimo de su protagonista con el fondo de cuatro canciones, le da un atractivo que nos mantiene interesados en el desarrollo de la trama.

La historia se inicia con una familia que vacaciona a la orilla del mar en un caluroso verano. La hija adolescente es el eje alrededor del cual gira la acción: Isabelle, interpretada por una hermosa actriz a la que el personaje queda como anillo al dedo, Marine Vacth. Ella es la muy bella joven del título que pierde la virginidad a los 17 años, y que en su descubrimiento del sexo y buscando un sentido del placer y la emoción, no encuentra ningún aliciente en un jovencito alemán bronceado y seductor que le  da su primera experiencia sexual, pero no las “mariposas en el estómago”.

A cambio del romanticismo, Isabelle va encontrando mucho más excitante el juego peligroso de la prostitución con hombres mayores. De manera meticulosa inicia una doble vida a espaldas de sus padres. Elabora un web site en el que se presenta fotografiada y con sus características físicas y los medios para localizarla. Tiene un segundo celular en el que la buscan los clientes y se entrega a un peligroso juego, bien calculado con frialdad y que le permite una atractiva remuneración. En su clóset esconde una caja con las ganancias y sus padres no sospechan nada.

Con buen gusto Ozon presenta una historia poblada de detalles y que destila erotismo de principio a fin. Nunca cae en el melodrama, lo cual pudo haber pasado, y por el contrario es generoso en la construcción de esta joven y bella mujer, en pleno ejercicio de su sexualidad y su cuerpo, que cree que es libre, pero en el fondo no lo es tanto. 

Joven y bella es un muy atractivo estreno de esta semana.

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