Cine mexicano: a pesar de todo

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Lucero Solórzano 30/05/2014 03:00
Cine mexicano: a pesar de todo

El gran tema en estas últimas semanas en lo que a información cinematográfica se refiere, es y debe ser, el cine mexicano. El martes 27 se entregó el premio Ariel en su edición numero 56, en una ceremonia de gran lucimiento que habla del entusiasmo de la actual administración de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, encabezada por la actriz Blanca Guerra, para devolver a este galardón —el más importante que se entrega en nuestro país en la diversas áreas del cine mexicano—, el peso, la autoridad y, ¿por qué no? el glamour que lo distinguiera hace algunas décadas.

Están a la vista los síntomas de la reactivación del cine mexicano en los últimos 15 años. A pesar de la competencia desigual e inequitativa que enfrenta ante la aplanadora de las cintas hollywoodenses (El sorprendente Hombre Araña: la amenza de Elektro; X-Men: días del futuro pasado; Godzilla; y hoy Maléfica) se va abriendo paso con bajos presupuestos, apoyos tibios por parte del gobierno y las autoridades culturales en general, escasa difusión, y grandes obstáculos para su distribución.

Las producciones y los realizadores mexicanos han trascendido internacionalmente: Carlos Reygadas, Michel Franco, Amat Escalante, Fernando Eimbcke, Alfonso Ruiz Palacios, Diego Quemada-Díez y otros más, están haciendo películas que ganan premios en los festivales de cine más importantes. En otra línea se producen cintas que son fenómenos de recaudación en taquilla que nunca se habían presentado en México: Nosotros los Nobles o No se aceptan devoluciones que, nos gusten o no, han tenido éxito comercial e incluso en su momento superaron a los “tiburones” de la competencia.

  Se habló fuerte en la entrega del error de no haber negociado el cine como bien cultural en el Tratado de Libre Comercio que se firmó en 1993, siendo presidente de México Carlos Salinas de Gortari al que, como a muchos otros mandatarios, antes y después de él, el cine nacional le importaba un comino. Sin duda, el cine representa una fuente de distracción y entretenimiento para muchas personas, pero su vocación primera como obra artística, reflejo de la realidad, medio de identidad, factor de toma de conciencia, etcétera, es indiscutible y es precisamente la que se debe alentar y proteger.

Hemos hablado en este espacio de la falta de interés por los Arieles del público en general. Se hacen quinielas para el Oscar, pero a nadie parece importarle cuáles son los candidatos, quiénes ganan o pierden. Prácticamente no trasciende en los medios. Este desinterés tiene su explicación muy lógica en el hecho de que se ve muy poco cine mexicano en nuestro país. Al no conocer las películas al público no le interesan los premios que puedan recibir.

Este año se dio un paso muy importante y hay que reconocerlo. La entrega 56  fue transmitida por Canal Once; fue una ceremonia con brillo, bien hecha, con sentido del humor y muy buen gusto. Los asistentes se ciñeron más al código de vestimenta propio de este tipo de fiestas; se vieron menos jeans, tenis, pants. Se atrajo más público en la alfombra roja que en años pasados. Se registraron un total de 130 títulos, divididos en 59 largometrajes y 64 cortos con un total de 130 títulos, en ficción, documentales y producciones animadas.  Las producciones que destacaron en la entrega son de altísimo nivel. Las nominadas en la categoría de mejor película son cinco muy buenas películas de las cuales la única que no ha llegado a los cines es Club SandwichHeli, de Amat Escalante que finalmente se alzó con el Ariel a la Mejor Dirección; La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez que barrió con nueve Arieles  incluyendo a sus actores, Mejor película y Ópera prima; Los insólitos peces gato, de Claudia Saint-Luce, Ariel a la Mejor Coactuación Femenina para Lisa Owen; No quiero dormir sola que se llevó el Ariel a la Mejor Actriz, Adriana Roel.

2013-2014 ha sido un gran período para el cine nacional, pero de nuevo el gran obstáculo, el Godzilla de los productores mexicanos siguen siendo la promoción, la distribución y la exhibición.

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