Audrey y Grace

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Lucero Solórzano 16/05/2014 00:03
Audrey y Grace

La noche del miércoles se inauguró la edición 67 del Festival Internacional de Cine de Cannes con el estreno mundial y fuera de competencia de Grace of Monaco, dirigida  por Olivier Dahan, quien tuviera gran éxito con La vida en rosa, filme que registra la atormentada vida de Edith Piaff.  A nadie sorprendió que Grace de Mónaco  haya resultado una gran decepción en su paso por Cannes, probablemente el Festival de Cine más importante del mundo.

Los directores, guionistas y productores de una película pueden entrar en conflicto por diferencias creativas o financieras. La paternidad de una cinta sigue siendo tema de disertación, y no parecen ponerse de acuerdo.

Éste fue el caso de Olivier Dahan y el poderosísimo productor Harvey Weinstein que, hace casi un año, y con la película prácticamente terminada,  chocaron de frente como trenes, y el estreno de la cinta, protagonizada por Nicole Kidman, se aplazó y se aplazó, hasta encontrar un lugar estelar para su lanzamiento gracias al poder de Weinstein, que tomó el material por su cuenta, lo reeditó ante la furia de Dahan, le puso y le quitó, y decidió que se estrenaría en la inauguración del Festival de Cannes. Ya tendremos oportunidad de comentarla ampliamente a su llegada a México.

Lo que llama la atención es que Hollywood, y su mala costumbre de no dejar morir a los muertos  sigue reforzando su tendencia morbosa y mercantilista de sacar lo peor de ellos en algunas mal llamadas biopics, que a veces sólo son intentos de biografías que retratan los momentos oscuros en la vida de los personajes, que se convierten en un gran atractivo para el público. Todos tenemos malos ratos, esos demonios que a veces nos persiguen, pero seguramente usted, al igual que esta servidora, prefiere que queden fuera del conocimiento público. Más aún cuando ya hayamos pasado a mejor vida, y ni siquiera podamos defendernos.

La familia Grimaldi ha manifestado, con derecho, su repudio a una película que en su percepción deja mal parada a la matriarca, la famosa actriz estadunidense Grace Kelly (insisto, todos podemos tener malos ratos),  y se han negado a verse relacionados con cualquier tipo de promoción o publicidad.  Los cuentos de hadas no existen.

En este 2014 dos mujeres de perfil muy semejante hubieran cumplido 85 años: la propia Grace Kelly, como fue conocida en los años en que era una de las rubias musas de Hitchcock,  la otra es Audrey Hepburn.  Ambas se caracterizaron por su clase, elegancia, estilo refinado y antítesis de la vulgaridad y lo corriente, originales, de belleza natural, discretas, iconos de la moda, representantes de una época irrepetible. Hoy por hoy, no hay una figura que pueda equipararse a ninguna de las dos.

De aspecto totalmente distinto, Grace era muy rubia, de finas facciones. Nacida en el seno de una familia católica y muy conservadora de Filadelfia, causó la ira de su padre cuando siendo una adolescente le dijo que quería empezar a modelar y, más tarde, dedicarse a la actuación. Mayor escándalo no podía suceder en la tradicional familia Kelly. Para mayor “vergüenza” de sus parientes Grace no perdió el tiempo y mantuvo varias relaciones sentimentales con conocidas figuras del medio como Cary Grant, Sinatra, William Holden y David Niven. Era además el oscuro objeto de deseo de Alfred Hitchcok, que no se resignó a su retiro de los sets cinematográficos una vez que se convirtió en la princesa Grace de Mónaco y le ofreció el protagónico de Marnie, a lo que Rainiero se opuso terminantemente.

De buena o mala gana, Grace se entregó a su papel como princesa, esposa y madre, e icono del jet set europeo, hasta su muerte a los 56 años en un accidente automovilístico.

Audrey Hepburn nació en Bélgica y pasó su infancia entre ese país, Inglaterra y los Países Bajos antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Recibió una educación refinada y aprendió ballet clásico. Era de piel blanca, cabello oscuro, muy marcadas facciones, delgadísima, casi etérea. El American Film Institute la ubica como la tercera mayor leyenda femenina estadunidense.

Hepburn era una mujer muy original. También sostuvo varias relaciones amorosas y fue abandonando su carrera para entregarse a la labor humanitaria (ya desde antes de Angelina Jolie hubo quienes se dedicaron a preocuparse por los desfavorecidos), y murió de cáncer a los 64 años.

¿Verdad que ya no las hacen como antes?

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