Muestra: Polisse

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Lucero Solórzano 14/05/2014 00:00
Muestra: Polisse

Otra producción francesa que forma parte de la lista de 14 películas de la Muestra 56 de la Cineteca Nacional es Polisse, cinta de 2011, que a pesar de haber ganado el Gran Premio del Jurado y haber estado en la Selección Oficial para la Palma de Oro en el Festival de Cannes de ese mismo año, me parece una película que daba para mucho más y que incluso en algunos momentos del metraje cae en severos baches.

Está dirigida por Maïwenn Le Besco, conocida simplemente como Maïwenn, actriz, directora, escritora y productora, muy identificada por el público galo y que usted puede recordar por su participación como actriz en El quinto elemento. Con cuatro largometrajes en su haber, en Polisse cuenta una historia que gira en torno a una Unidad de Protección de Menores de la policía parisina. Es una cinta coral, con varios personajes que son los agentes que integran esta división. La mayoría andan entre los 30 y 40, y el guión coescrito por Maïwenn y Emmanuelle Bercot registra sus problemas personales, de pareja, de familia, y el día a día en la realización de su trabajo policiaco. Por cierto ambas aparecen actuando también en la película.

El delicado tema del abuso contra los pequeños ocupa un espacio importante en la trama y se exponen varios casos reales, de dolorosa crudeza, que se hace patente en los interrogatorios de las agentes a los padres acusados de pederastia, con preguntas y respuestas gráficas en torno a los desagradables detalles de sus comportamientos.

Sin duda las series de la televisión estadunidense como C.S.I., Law and Order  y otras, han permeado como fenómeno cultural en muchos países del mundo. Es así que parecería que Maïwenn y Bercot no pudieron resistir la tentación de construir a sus personajes muy en la línea de los estereotipos que han impuesto los gringos. Gran parte de la trama se va en involucrarnos con sus vidas privadas y cómo el trabajo les afecta. El clásico cliché de los policías a la americana: los que son pareja adúltera, los que no pueden tener hijos, los que van a separarse, los que se odian, pero se aman, los que usan técnicas poco ortodoxas, los que se le ponen al brinco al jefe, etcétera. El problema es que esta condición se hace reiterativa, y no alcanza a hacer que el espectador se conecte o sienta empatía. Cae fácilmente en el sentimentalismo y las conversaciones son innecesariamente largas. La secuencia en la que se van a celebrar a un antro el que un bebé rescatado salvara la vida después de que la madre lo arrojara al piso, se hace eterna; demasiado brindis, canturreo y baile, casi parece un videoclip.

Por otro lado el personaje que la propia directora se asigna está insertado de manera muy forzada: una fotógrafa que se unirá al grupo para registrar los momentos de sus operativos y la actividad que realizan contra criminales y pederastas. Al principio le costará trabajo integrarse, y de hecho se le reclama que sus fotos están careciendo de realismo. El hecho es que es un personaje que podría no estar, y no alteraría en absoluto el relato.

El excesivo metraje (un poco más de dos horas), el limitado desarrollo del perfil sicológico de los personajes (demasiados para redondear tantas historias), la precipitación para plantear casos en los últimos 40 minutos y, sobre todo, una secuencia final sacada de la nada y sin ningún fundamento dramático, hacen de Polisse una película que pudo haber sido muy buena desarrollada de otra forma.

Una cinta con una franca preocupación de tipo social que expone, en momentos con crudeza, la tragedia de la pederastia, que aunque muy reconocida en Francia, dista mucho de ser de lo mejor de la actual Muestra de la Cineteca Nacional.

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