Divergente: cuestión de fórmulas

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Lucero Solórzano 07/04/2014 00:00
Divergente: cuestión de fórmulas

Se estrenó en México y prácticamente todo el mundo la película Divergente (Divergent, Estados Unidos 2014). Es la adaptación cinematográfica del primero de tres libros, que componen la trilogía del mismo título de la escritora estadunidense Veronica Roth, que sólo tenía 23 años cuando escribió la primera parte.

Ya comentamos en este espacio la moda o tendencia a escribir historias para niños mayores, adolescentes y jóvenes que se generó básicamente a raíz del éxito de J. K. Rowling y su saga de Harry Potter. Las escritoras que se pusieron las pilas para explotar historias de interés para lectores muy jóvenes, y que han hecho fortunas millonarias con los libros y las películas o series de televisión que se han derivado de ellos, van desde la propia Rowling, hasta Roth, pasando por algunas que lo han hecho bien como Suzanne Collins y Los juegos del hambre, otras no tan bien como Stephenie Meyer y la dulzona Crepúsculo, Cassandra Clare y Cazadores de Sombras, y Charlaine Harris con The Southern Vampire Mysteries.

Haciendo la salvedad de que no he leído el libro, en la película es evidente la influencia de Los juegos del hambre: el futuro postapocalíptico en el que un gobierno totalitario y represivo, impone reglas a los habitantes con fines oscuros, pero usando como pretexto el bienestar de la comunidad; una protagonista femenina en plena adolescencia que viene de menos a más, con tendencia al liderazgo pero también al sacrificio personal, dotada de facultades diferentes y fuerza de voluntad y carácter para enfrentar injusticias y constantes pruebas y desafíos; la polarización entre grupos de privilegiados y otros de desposeídos y en pobreza extrema; la clasificación de la gente según sus aptitudes; falta de libertades; los nacientes grupos de rebeldes. Ah, y por supuesto, una historia de amor. Es la misma fórmula.

Pero el desarrollo argumental, los giros, y sobre todo los personajes, están  trabajados y descritos de manera muy superior en Los juegos del hambre que en Divergente, al menos en lo que a las adaptaciones cinematográficas se refiere. Está dirigida por Neil Burger que se ha visto mucho mejor en otras dos películas: El ilusionista y Sin límites. De hecho las siguientes partes de la saga, Insurgente y Leal, ya no serán dirigidas por él, y se suma al equipo de guionistas nada menos que Akiva Goldsman. El guión, poco consistente y con extensas lagunas, es un gran lastre en Divergente.

La trama nos presenta a Chicago en el futuro. Es una ciudad amurallada que ha sobrevivido a una guerra, y cuyo gobierno ha clasificado a la población en facciones (Verdad, Erudición, Osadía, Armonía y Abnegación), cuya función es mantener a la comunidad en convivencia pacífica y “feliz”, y alertas para enfrentar otra guerra o invasión. La historia está narrada en primera persona por la protagonista: Beatrice, más tarde Tris, interpretada por Shailene Woodley (Los descendientes), que no alcanza a separarse de la  potente Katniss Everdeen de Jennifer Lawrence en Los juegos del hambre. Puede pensarse que Woodley es más bella que Lawrence —factor aparentemente menor que es muy importante en estas historias para adolescentes—,  pero no le llega en potencia, sensualidad, personalidad y calidad interpretativa. La actriz luce maquillada, a diferencia de Lawrence y su cara lavada que dan mucha más credibilidad a las circunstancias que vive el personaje.

Tris tiene 16 años y ha vivido con sus padres y hermano en Abnegación, facción con la que no se siente identificada a causa de su reprimido temperamento audaz. Precisamente a esa edad, a los jóvenes les llega el momento de reubicarse en otra facción o mantenerse en la de origen. Una prueba de aptitudes determina, junto con sus propios deseos, a qué facción irán. El problema es que si fallan en la ubicación elegida, serán rechazados y se quedarán con los “sin facción”, grupo de parias, desposeídos, rechazados y muertos de hambre sin ningún futuro.

Tris va a dar a Osadía, pero su orgullo y satisfacción se verán defraudados al ir conociendo los lados oscuros de la facción.

Hay que destacar que la presencia de Kate Winslet, como la déspota representante del gobierno, está totalmente desaprovechada, en un rol sin consistencia, mal descrito y gris, como sucede con el resto de los personajes.

Si fuera usted esperaría el DVD.

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