Siempre estaré contigo

COMPARTIR 
Lucero Solórzano 14/03/2014 00:00
Siempre estaré contigo

El pasado miércoles hablamos en este espacio de la falta de atención desde el punto de vista de la oferta cinematográfica, para el público de la tercera edad o personas mayores, que rara vez encuentran una película con la que puedan sentirse identificados, o que no los invite a salirse de la sala antes de que termine.

Es para aquellos que pasan de los 70 años o más —y para el público en general—, que resulta muy recomendable una cinta canadiense que está en algunas salas nacionales: Siempre estaré contigo (Still mine, Canadá, 2012). Dirigida y escrita por Michael McGowan, que tiene una carrera poco conocida en nuestro país, está basada en hechos reales en torno a Craig Morrison, un anciano de más de 85 años que desafió a las autoridades canadienses en New Brunswick, porque emprendió la construcción de su casa sin solicitar permisos, licencias ni inspecciones. Es un caso que saltó a los noticiarios y diarios locales, para los que Morrison afirmaba “all I wanted to do is build a house” (Lo único que quería era construir una casa).

Más allá de ese hecho Siempre estaré contigo es una exploración profunda y sensible que nos lleva a conocer a Craig interpretado por James Cromwell, en su primer protagónico en una larguísima carrera, y que estuviera nominado al Oscar como actor de reparto en Babe, el puerquito valiente en 1995. Cromwell a sus 74 años y casi dos metros de estatura dota a Craig de un amplio abanico de características que permiten identificarse con él: es un jefe de familia responsable, acostumbrado a resolver problemas, ama a su esposa junto a la que lleva 60 años, es bondadoso, muy testarudo, proyecta solidez, dignidad y determinación.

La esposa es Irene y le da vida Geneviève Bujold, actriz canadiense que trabajó mucho en el cine hollywoodense, y que a sus más de 70 años y luciendo una larga melena blanca, sigue teniendo esa expresión infantil que siempre la caracterizó. Irene sufre de Alzheimer y Craig se ha propuesto facilitarle la vida lo más posible, construyendo dentro de la enorme extensión de tierra que poseen, una casa más pequeña y de un piso para que ella no corra riesgos.

Irene y Craig son una pareja que puede estar pasando los 85 años, y en cierta forma recuerdan al anciano matrimonio de Amour, la película de Michael Haneke que ganara el Oscar a la Mejor Película Extranjera, y la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Todavía son autosuficientes, su amor sigue bien vivo, se gustan, no entienden la vida el uno sin el otro; han construido un mundo del que casi ni sus propios hijos pueden participar. Él es hombre de ideas fijas, no acepta ayuda ni se preocupa por solicitar licencias ni permisos. Como experto en maderas y experimentado constructor no ve necesario acudir a ningún tipo de asesoría ni mucho menos aceptará la intervención de extraños en su proyecto.

Los problemas vienen cuando las autoridades en materia de construcción, representadas por un muy necio y cuadrado supervisor —que a fin de cuentas está haciendo su trabajo—, empiezan a requerir a Craig para que presente planos, estudios del terreno, pruebas del estado de la madera, etcétera, en fin, una serie de requerimientos burocráticos a los que él se resiste a ceñirse y por lo que entra en serios conflictos con la ley.

Siempre estaré contigo es una película emotiva, sensible, profunda,  sobre dos personas que han envejecido y cuya experiencia en la vida les ha dictado cómo se enfrentan los miedos, los cambios, las inseguridades, los obstáculos, y la proximidad de la muerte. Negociar no es una opción para ellos.

Es una invitación a la reflexión en torno a las cosas que realmente son importantes en la vida, y aquellas otras que distraen nuestra atención y energía,  y que a fin de cuentas son irrelevantes.

Si a usted le gustó Amour con todo y su crudo realismo, Siempre estaré contigo le resultará una historia más amable, pero no por ello menos profunda y amorosa.

Si yo fuera usted, no me la perdería.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red