Dallas Buyers Club

COMPARTIR 
Lucero Solórzano 07/02/2014 00:00
Dallas Buyers Club

En 1985 el actor Rock Hudson sacudió al mundo al confesar públicamente que era homosexual y además estaba infectado del Virus de Inmunodeficiencia Humana. La homosexualidad del actor era un secreto a voces, y su franco deterioro físico hacía pensar en lo que, valientemente, acabó admitiendo.

Una ola de rumores y prejuicios se levantaron en ese momento. Los gobiernos ignorantes, y la sociedad civil conservadora, puritana y, también ignorante, dieron por hecho que el Sida era una enfermedad de homosexuales, y el estigma que ya de por sí arrastraba esa minoría se magnificó.

En ese contexto se ubica la película Dallas Buyers Club. El club de los desahuciados (Dallas Buyers Club, Estados Unidos, 2013) que cuenta la historia real de Ron Woodroof, un electricista texano, drogadicto, alcohólico, promiscuo, que en 1985 fue diagnosticado con Sida; los médicos además le dijeron con certeza que viviría a lo mucho 30 días. Woodroof se rebeló ante este pronóstico y argumentaba que a él sólo le gustaban las mujeres y no era homosexual: “¿Cómo voy a tener esa enfermedad propia de ma..?”

Superado el primer impacto y ante la evidente incompetencia de los médicos para enfrentarse a la epidemia, emprendió una batalla personal para defender su derecho a acceder a otro tipo de tratamientos, más allá de los oscuros manejos que la estructura de salud pública en Estados Unidos emprendió al experimentar con enfermos de Sida de-sahuciados, a los que daba falsas esperanzas para que accedieran a brindarse como voluntarios en los protocolos.

Esta es otra nominada a Mejor Película, dirigida por Jean-Marc Vallée. Junto a esa candidatura tiene otras cinco: edición, maquillaje, guión original, mejor actor protagonista y mejor actor de reparto. Muy probablemente se quede con las dos últimas, ya que el trabajo de Matthew McConaughey, como Woodward, y Jared Leto en el rol del transexual que se asocia con él para su negocio de compradores de medicina alternativa, son realmente convincentes.

El personaje de Ron Woodroof es particularmente interesante pues su caso era considerado atípico en los ochenta. El hombre era orgullosamente homófobo y hacía alarde de sus múltiples aventuras con prostitutas con las que ejercía todo tipo de prácticas de altísimo riesgo y sin ninguna protección.

Jean-Marc Vallée desarrolla el relato de manera frontal, sin miramientos ni concesiones. Con algunos momentos de franca ironía y hasta sarcasmo, va siguiendo a este hombre solitario que parece no pertenecer a nadie ni nada, y que pasa sus días entre las apuestas en los rodeos, algunos trabajos como electricista y encuentros con prostitutas entre drogas y alcohol, recreados  muy gráficamente. La enfermedad le pasa la factura devorando su cuerpo para lo que Matthew McConaughey perdió casi 30 kilos, luciendo demacrado, al borde de la muerte. Construye a un hombre desesperado, iletrado, primitivo, violento, consciente de su propia tragedia, pero que nunca aceptará un “no” por respuesta, ni le regalará a la muerte ni un minuto de más. Sin duda es el mejor trabajo de su carrera y es muy probable que le valga el Oscar.

Las maniobras clandestinas e ilegales de Woodroof para hacerse de medicinas alternas no aprobadas por la FDA (Food and Drugs Administration), empiezan a conocerse entre los miembros de la comunidad homosexual en Dallas enfermos de Sida, y así se constituye este singular club de compradores; entre ellos aparece Rayon, una transgénero interpretada por Jared Leto, que ya se ha llevado varios premios como el Globo de Oro y es el gran favorito para el Oscar.

Ambos actores se lanzan al vacío sin red y logran grandes interpretaciones que junto con la impecable edición de Vallée imprimen a Dallas Buyers Club. El club de los desahuciados un ritmo acelerado y preciso, describiendo un relato descarnado, alejado del melodrama y sentimentalismos, salpicado de diálogos agudos casi cáusticos.

Es muy recomendable.

Comparte esta entrada

Comentarios