El juego de Ender

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Lucero Solórzano 06/01/2014 00:00
El juego de Ender

Basada en la emblemática novela de ciencia ficción  El juego de Ender (Ender’s Game), escrita por Orson Scott Card y publicada en 1977, llega a México su adaptación cinematográfica dirigida y escrita para el cine en 2013 por el sudafricano Gavin Hood, quien se quedó con el proyecto tras barajarse nombres como el de Wolfgang Petersen y Ridley Scott en el complicado proceso de adaptación.

El juego de Ender es una película de ciencia ficción que va de menos a más. Su arranque invita a pensar que se trata de otra historia futurista y catastrófica, en la que el videojuego tiene un papel preponderante. Al igual que la novela —que no he leído—, la premisa plantea un planeta Tierra, en un futuro lejano, que ya ha sufrido la invasión extraterrestre de los Formics, que costará millones de vidas humanas. Gracias al liderazgo del legendario guerrero Mazer Rackham, fueron sometidos sin que intentaran una nueva incursión en 50 años. A pesar de ello, la incertidumbre ante una eventual invasión ha llevado a la Flota Internacional a desarrollar un programa ambicioso que recluta a niños superdotados con la intención de convertirlos en el ejército que enfrente a la raza extraterrestre.

El director Gavin Hood tiene en su filmografía una valiosa y muy recomendable cinta sudafricana, ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2005, titulada Tsotsi. En ella cuenta la historia de un joven delincuente de los barrios pobres de Johannesburgo que se roba un coche y, a las pocas cuadras, se da cuenta de que en el asiento trasero está el bebé de los dueños. Su vida cambia radicalmente mientras poco a poco se va convirtiendo en el padre y la madre del pequeño.

Lo mejor de Tsotsi emerge ante la responsabilidad, y es lo mismo que pasa con Ender Wiggin, el héroe de 14 años en El juego de Ender, interpretado por el inglés Asa Butterfield, a quien ya conocimos como actor infantil en El niño con la pijama de rayas y La invención de Hugo Cabret.

Muchos lectores del libro de Orson Scott Card han quedado decepcionados con esta versión cinematográfica, por considerar que se restó peso a algunos personajes importantes, como los hermanos de Ender, y que ciertas situaciones fueron alteradas. Como en otras ocasiones aclaro que mi comentario es desde el punto de vista de alguien que no leyó el libro y, bajo esa perspectiva, me parece una película entretenida que cumple.

Ender es un adolescente tímido, el tercero en su familia, y sumamente inteligente. El videojuego en el futuro ha evolucionado hasta llegar al nivel en que la “mente” del equipo entra en un intercambio profundo con la del usuario en un interesante duelo de inteligencias. La astucia de Ender es detectada por las autoridades de la Flota que lo consideran incluso superior a su hermano mayor. Viendo su potencial lo reclutan e inicia su entrenamiento en una base militar en órbita alrededor de la Tierra, que es básicamente el eje del relato, con un giro final inesperado y provocador.

El guión tiene su carga ideológica, muy yanqui, como lo muestra la frase que se dice en el algún momento cuando se pone en duda la validez de la batalla, dado que los extraterrestres nos han vuelto a invadir: “es una guerra que evitará otras guerras, que salvará vidas”. Invita a recordar Irán, Irak, Granada y otras invasiones estadunidenses con muy polémicas intenciones.

En el reparto, Butterfield está respaldado por Harrison Ford, que es el comandante que lo ha observado desde pequeño y está convencido de que es “el elegido” para salvar a la humanidad como sucesor de Rackham, interpretado por Ben Kingsley. Ford, con sus 72 años y la solidez y potencia que lo caracterizan, da vida al coronel Graff, un férreo militar, estratega, visionario, cuyos dudosos métodos van forjando al grupo de niños superdotados hasta convertirlos en eficientes y muy creativas máquinas de matar. Parecería que Han Solo dejó de ser mercenario para tomar la carrera militar y convertirse en Graff.

Los efectos visuales son impecables y recrean el videojuego dentro de la propia película. Con un presupuesto de 110 millones de dólares parece ser que los resultados en la taquilla norteamericana no fueron los esperados.

Entretiene.

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