Lucero Solórzano Todo está perdido
Desde hace años he observado —y se ha comentado— que algunos actores no pueden evitar resistirse al envejecimiento y acuden a las cirugías, tratamientos, botox, etcétera. Esto no es privativo de las mujeres, los hombres también se dan su “hojalateada”. El caso más evidente entre ellos son los rostros de goma de Sylvester Stallone o Mickey Rourke, que ya no tienen nada que ver con los que fueron en su juventud.El rostro es la herramienta más importante del actor de cine: la mirada, la sonrisa, enmarcar una ceja, reír, fruncir el ceño, llorar, etcétera. Los buenos actores pueden comunicar ...