“Mariguanómetro”

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Los Mikos 25/02/2014 00:00
“Mariguanómetro”

Al calor del debate sobre la regulación de la mariguana en el Distrito Federal, un diputado del PRD de nombre Eduardo Santillán, quien se opone a esta iniciativa, presentó un dispositivo que bautizó como “mariguanómetro” y sirve para detectar si algún automovilista ha consumido drogas como mariguana, cocaína, anfetaminas y opiáceos.

De una manera muy similar a la famosa prueba del alcoholímetro, sólo que con la saliva, se puede detectar si una persona viene manejando “hasta el cepillo”, como se dice por acá. El diputado aclara que no se trata de criminalizar o hacer cacería de consumidores, pero sí de hacer conciencia de que está prohibido conducir un vehículo bajo el influjo de cualquiera de estas sustancias sicoactivas.

El inconveniente es el precio del aparato, que cuesta entre 600 mil y un millón de pesos, y cada pruebita cuesta como 600 o 700 pesos, por lo que se necesita una partida presupuestal de varios milloncitos.

El debate parece empezar a tener más consenso por lo que a muchos conservadores no les hace gracia. En Estados Unidos, España y Uruguay es ya un negocio regulado que comienza a dejar millonarias ganancias para todos los involucrados.

De un tiempo para acá, resulta que muchísimos humanos fuman mariguana. Más de los que se hubiera sospechado hace unos diez años, por ejemplo. Claro, el consumo ha aumentado mucho en los últimos años, pero uno no pensaría que tanto.

Sorprende también que mucha gente que en condiciones normales no quisiera tener nada que ver con una yerba prohibida, la usa de manera medicinal, porque, efectivamente, tiene efectos positivos en algunos pacientes con un buen número de padecimientos distintos.

Finalmente, después de muchísimos años, la percepción sobre la planta está cambiando radicalmente. De ser considerada un veneno, a ser vista como una medicina.

Tuvieron que pasar muchas décadas antes de que se empezara a recetar contra náuseas, falta de apetito, ansiedad, dolores musculares, estrés, cólicos y un sinfín de malestares chicos y grandes, graves y no tan graves, que aquejan a los humanos de todas las edades.

En Colorado, Estados Unidos, una niña de cinco años con un extraño desorden genético que le provocaba convulsiones comenzó a tratase con una mariguana especial que no tiene efectos sicoactivos y empezó a tener resultados tan positivos, que alrededor de 100 familias se han mudado a ese estado con la esperanza de curar a sus hijos de tan terrible padecimiento, con el mismo método.

También hay quienes no ven esto como algo bueno, y se oponen a que se regule y se pueda vender hasta en las farmacias… como alguna vez se vendieron los cigarros de tabaco.

Algunos consideran que la mariguana es la entrada a las drogas más duras y que legalizarla o permitir su venta y consumo es fomentar la adicción a sustancias mucho más agresivas y dañinas, como la cocaína, las tachas, los ácidos y un sinfín de drogas sintéticas, de cuyos nombres no es que no queramos acordarnos, sino que de plano desconocemos. Bueno, hemos escuchado del Krokodile, pero sólo en las noticias.

Por el otro lado, los que defienden a la yerbita vaciladora, como le dicen algunos de ustedes, alegan que no se debería poner en el mismo cajón que las sustancias químicas y sintéticas. Que la mariguana se cuece aparte, y que nada tiene que ver con esas drogas que te pueden matar de una sobredosis. Algo de distinta tendrá, que no hay muertes registradas por sobredosis de mariguana, y miles por sobredosis de heroína, cocaína y metanfetaminas.

Se regule o no el consumo de cannabis, si la iniciativa de este perredista se hace realidad, las cosas van a cambiar y todas esas sustancias que no se verificaban como se hace con el alcohol, van a empezar a mandar mucha gente al Torito, además de los borrachos escandalosos, que habitualmente visitan dicho centro de readaptación.

Así que si usted es de los que se da sus toques, sus pases o sus pastas, abusado porque ya lo pueden torcer, y mandarlo a dormir al bote.

Una cosa es meterse lo que usted quiera, y otra muy distinta es andar por ahí arriesgando la vida de los demás y la propia.

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