Crónica de una muerte mika anunciada

COMPARTIR 
Los Mikos 07/01/2014 00:00
Crónica de una muerte mika anunciada

Ay humanos… ay humanos, ay humanos, ay humanos... Ustedes saben que yo soy un periodista serio, comprometido, busco la verdad cuésteme lo que me cueste, y este año, armado de un valor incalculable, de unos bríos propios de joven caballeresco, decidí entregarme plenamente a todos los hábitos y costumbres decembrinas propias de este país.

¿Por qué se hacen esto? Es nada más mi vocación periodística lo que me mantiene con vida. Si no fuera por el material antropológico que ahora se encuentra en mi poder estoy seguro que habría fallecido hace varios días, víctima de una explosión estomacal o una especie de infarto al hígado.

Los veo andar por la calle y no puedo evitar imaginarlos como una de esas mulas que van por los cerros cargando 20 veces su peso en leños, se me figuran a una Brazilia modelo 78 transportando a una familia entera de luchadores de sumo.

¡Qué pesadez!

Pareciera que el 15 de diciembre se liberara a los cuatro jinetes del Apocalipsis: Romeritos, Bacalao, Pavo y Cuba libre. Qué manera de comer, qué manera de beber.

He aquí mi crónica:

Todo empieza a mediados del último mes del año terrestre. Los humanos ven, cual luz al final del túnel, las vacaciones decembrinas acercarse. Y aunque éstas aún no llegan y todos siguen teniendo mucho trabajo que hacer, la fiesta se desborda con unas ansias dignas de querer acercarse al final de mes, al final del túnel… a la muerte, vaya.

Las posadas: las fiestas favoritas de los niños y de los Godínez (como se le denomina a esos seres humanos un poco patéticos y verdes de piel), son esa festividad previa al 24 de diciembre. ¿Cuántas posadas hay en el año? Las que su cuerpo aguante. No hay límites en este mes. Siempre y cuando haya piñatas suficientes, cañas para el ponche y luces de bengala, el ánimo para organizar posadas es infinito.

24 de diciembre: “La gran cena”, aquí nos encontramos a la mitad del camino hacia la luz del túnel. El manjar que regresa la energía al cuerpo de los “peregrinos” para seguir adelante.  Regalos, risas, bailes, abrazos, pavo, bacalao, romeritos, más pavo, ensaladas varias (casi todas dulces) y mucho, mucho alcohol.

25 de diciembre: “El recalentado”, el cuerpo de los humanos es depositado como por arte de magia y cual cadáver, una vez más, delante de la misma mesa para seguir comiendo la misma comida que sobró de la noche anterior y que hace apenas escasas horas seguía digiriendo. Pareciera que terminar con todo lo que se les ponga enfrente es parte del ritual para purificar su alma en el camino rumbo a la luz.

Del 26 al 31 de diciembre el alma humana vaga un poco víctima del sueño, un poco víctima de la intoxicación. Algunos humanos viajan fuera de su ciudad como si continuar el camino a la luz debiera realizarse desde otro lugar, una playa por ejemplo. El exceso de comida y bebidas embriagantes 24/7 siguen siendo el mejor compañero de viaje del humano.

31 de diciembre: “El cruce del umbral”. Cual cohete a la Luna, los hombres cuentan regresivamente para entrar al nuevo año. Llegar a la luz al final del túnel.

1 a 4 de enero: Los hombres, extáticos, tratan de comprender esta nueva dimensión de la que ahora forman parte. Eso que está al final del túnel, después de la luz, ¡su nueva vida! Siguen comiendo y bebiendo sin control como por inercia de su vida anterior.

5 de enero: Tres reyes, magos por lo visto, aparecen en el horizonte, vienen por los hombres para llevarlos a su nueva existencia, traen regalos: el Nirvana, la vida eterna, la felicidad absoluta. El viaje de transformación ha concluido. Todo lo bailado, lo comido y lo bebido ahora dejan ver sus resultados.

6 de enero: El hombre, con la vista achicada por lo voluptuoso de sus nuevos cachetes, mira fijamente su computadora. La misma que creyó 20 días antes nunca volver a ver. Tiene 430 nuevos e-mails. Su mano temblorosa toma una taza de café y su cerebro trata de entender qué pasó... ¡qué pasó!

Abre el primer mail, su vida vuelve a arrancar, y muy quedito, en lo más profundo de su alma, se reinicia la cuenta regresiva para el siguiente “Guadalupe-Reyes”.

Simeone Monarres.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red