Un fracaso de 23,498,000,000 de pesos

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Leo Zuckermann 13/05/2014 00:57
Un fracaso de 23,498,000,000 de pesos

No es por fastidiar a aquellos que defienden la necesidad de un Estado grande y activo en México, pero la realidad es contundente: abundan los casos que demuestran que los gobiernos en nuestro país gastan mal. Al sector público las cosas le salen carísimas con resultados que suelen ser decepcionantes. A continuación presento otro ejemplo más de un programa que fue presumido hasta el cansancio, que supuestamente iba a ser la panacea para resolver los problemas educativos del país, que costó miles de millones de pesos y que terminó en un rotundo fracaso.

Me refiero al programa de Enciclomedia. ¿Se acuerda de él? Yo sí. Tuve la oportunidad de estar en una cena con el entonces presidente Fox, donde nos lo presumió con bombo y platillo. El guanajuatense, que era un gran vendedor, se explayó en el tema. Era uno de sus programas gubernamentales favoritos. Estaba orgulloso de él y convencido de que nos permitiría dar un gran salto educativo.

La idea sonaba bien. En las aulas, comenzando con los alumnos de quinto y sexto de primaria, se colocaría un pizarrón electrónico donde maestros y alumnos tendrían acceso a una versión digital e interactiva de los libros de texto gratuito de la Secretaría de Educación Pública (SEP). El equipo estaría conectado a una computadora y, donde hubiera acceso, al internet. De esta forma, los estudiantes aprenderían con un sistema multimedia propio del siglo XXI.

En 2004, el gobierno foxista comenzó a implementar dicho programa después de un tortuoso proceso de licitación de los equipos y el software necesario. En 2006 llegó el gobierno de Calderón y poco a poco nos fuimos enterando del fiasco de la supuesta panacea educativa de Enciclomedia. No obstante, siguieron invirtiendo recursos públicos en el programa.

Hasta 2010, cuando la SEP finalmente tiró la toalla y anunció el fin de Enciclomedia. ¿Cuánto nos costó este chistecito a los contribuyentes? Es difícil hacer la cuenta final, ya que se presupuestaron y erogaron miles de millones de pesos entre su nacimiento y muerte. Recupero, sin embargo, las cifras que en 2009 publicó Emilio Zebadúa, experto en el tema educativo, en un artículo en La Crónica:

“Arrancó el 13 de agosto de 2004 en el ciclo escolar 2004-2005, y se instaló en más de 21 mil aulas de 7 mil 211 centros escolares, con una población estudiantil beneficiada de 685 mil 711 alumnos, de los cuales 670 mil 62 correspondían a primaria general y 15 mil 649 a primaria indígena, con un costo de 23 mil 498 millones de pesos —a pagar en cinco años— por la instalación de casi 125 mil equipos multimedia en salones de quinto y sexto grado. En su segunda fase, en los ciclos escolares 2005-2006 y 2006-2007, alcanzó más de 152 mil equipos en escuelas públicas, bibliotecas y centros de maestros. Sin embargo, con el inicio del actual gobierno [se refiere al de Calderón] el ritmo de su expansión y cobertura se redujo inicialmente para después, a partir de decisiones tomadas por la SEP, detener su implementación en secundaria, originalmente programada en el 2007”.

Tomemos, pues, esta cifra de 23 mil 498 millones de pesos como referencia. Se trata, desde luego, de una enorme cantidad de dinero que, ahora sabemos, se malgastó.

Y Enciclomedia sigue dando de qué hablar. El gobierno de Peña ha encontrado que uno de sus proveedores privados defraudó al fisco. La Procuraduría Fiscal ha denunciado penalmente “al empresario que proveía diversos bienes y servicios a la SEP durante el programa Enciclomedia, pues detectó malos manejos y fraudes por casi 223 millones de pesos”. Se trata de Ricardo Orrantia. El empresario, al parecer, “alteró registros contables y utilizó datos falsos para disminuir contribuciones fiscales”. Según Milenio, Orrantia ilegalmente subcontrató empresas de su propiedad para dizque realizar parte del proyecto de Enciclomedia y luego deducir como “gastos no recuperables” los casi 223 millones, argumentando que la SEP había determinado concluir el proyecto antes de lo acordado. Se trata de una presunta defraudación fiscal por parte de uno de los contratistas de un proyecto público que terminó en 2010 debido a sus malos resultados.

Otro clavito más, chiquito si se quiere, en el ataúd de un programa gubernamental muerto y que apesta. Estamos hablando de miles de millones de pesos que se tiraron a la basura. Y como en este país no hay nadie que se responsabilice del malgasto que se hace con el dinero de los contribuyentes…

                Twitter: @leozuckermann

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