La llave de la mayoría y la responsabilidad por las reformas

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Leo Zuckermann 06/05/2014 01:18
La llave de la mayoría y la responsabilidad por las reformas

Hay un atorón de las reformas en el Congreso. No salen. Todo se ha mandado a supuestos periodos extraordinarios. El caso más patético es la Reforma en Telecomunicaciones cuya ley reglamentaria debió haberse aprobado el 9 de diciembre. Estamos en mayo, y nada. La político-electoral también está atorada por los intereses de los partidos. Y la energética, “madre de todas las reformas”, sólo están presentadas las iniciativas del Ejecutivo.

No obstante, el gobierno priista sigue con el ánimo de aprobar las reformas con los mismos que negoció el año pasado los acuerdos del Pacto por México, es decir, con el PAN y la izquierda chuchista que controla al PRD. Por lo que toca a la energética, la idea es sacarla con el PAN. El problema es que volver a negociar y acordar con estas fuerzas políticas se ha dificultado durante este año. Además, los grupos de interés afectados están ejerciendo su poder para bloquear los cambios. De esta forma, la parálisis legislativa ha regresado. Pero el gobierno de Peña tiene la llave para romper el atorón y sacar las reformas: se llama “mayoría”. Sí, eso que dice la Constitución que se requiere para cambiar las leyes del país, es decir, 50% más uno en cada una de las dos cámaras. El PRI, junto con su aliado el Partido Verde, más el Panal (que desde que metieron a la cárcel a su dueña, la maestra Elba Esther Gordillo, ha votado consistentemente con los priistas) tiene la mayoría de diputados para aprobar las leyes secundarias. En el Senado, la alianza PRI-PVEM-Panal cuenta con el 48.4% de los legisladores. Tan sólo le faltan tres senadores para lograr mayoría. Quiero pensar que el Ejecutivo cuenta con los recursos para conseguir el voto de una tripleta. Por tanto, en la práctica, el gobierno priista tiene la llave de la “mayoría” para terminar con el atorón legislativo.

La pregunta es por qué no la utiliza. Los priistas alegan que quieren que las legislaciones secundarias se aprueben con los mismos votos con los que salieron las reformas constitucionales el año pasado. Argumentan que esto le daría mayor legitimidad a los cambios aprobados. Tenemos, entonces, un problema. Se supone que en una democracia gobierna la mayoría. Así lo ordena la Constitución: 50% más uno de los votos en el Congreso. Eso es lo legal. Pero ahora resulta que no es tan legítimo. Pues cambiemos entonces la Carta Magna para ordenar que las reformas secundarias importantes (quién sabe cómo se pudiera definir esto) requieran una mayoría calificada de 60%. ¿O de 66%? ¿O de 75% para que tengan aún más legitimidad? ¿Qué tal el 100%; que todos, desde la izquierda revolucionaria hasta la derecha ultramontana, estén de acuerdo con leyes que tengan credenciales impecables en materia de legitimidad?

Yo, en cambio, creo que un gobierno tiene que usar sus mayorías para gobernar. Si consigue el apoyo de la oposición, a un buen precio, pues bienvenido. Lo que no se vale es retrasar los cambios porque se están buscando votos innecesarios desde el punto de vista legal. Lo cual me lleva al segundo argumento de esta columna. Si un gobierno usa la llave de la mayoría inmediatamente se hace responsable de la reforma aprobada. Adquiere el compromiso de que los cambios funcionen.

Imaginemos que el gobierno de Peña sacara las reformas en telecomunicaciones y energética tan sólo con el voto del PRI y sus aliados del PVEM y del Panal, más tres senadores más. Naturalmente la oposición del PAN y del PRD los criticaría por haber sacado reformas “terribles”. Al gobierno, por su parte, más le valdría que funcionaran porque el responsable de ellas sería el PRI y sus dos pequeños aliados. Si efectivamente funcionaran y la economía despegara a finales del sexenio, los priistas podrían colgarse la medalla por el éxito obtenido elevando así las probabilidades de ganar las elecciones de 2018.

La pregunta es si el gobierno de Peña está dispuesto a sacar las reformas en telecomunicaciones y energética con la mayoría que ya tiene en la Cámara de Diputados y casi en el Senado. En lo personal me parecería un mensaje positivo que el Presidente dijera que sí podría hacerlo demostrando que cree en sus reformas jugándose su futuro, y el de su partido, con ellas. Una muestra de liderazgo sería decir que bien podría utilizar la llave de la “mayoría” para terminar con el atorón en el Congreso asumiendo, así, la responsabilidad de reformas que está promoviendo desde su campaña.

                Twitter: @leozuckermann

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