Le tienen miedo a las candidaturas independientes

Siempre he apoyado este tema porque en la política, al igual que en la economía, es mejor la competencia que los monopolios.

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Leo Zuckermann 01/05/2014 01:35
Le tienen miedo a las candidaturas independientes

Meses van y meses vienen y los partidos políticos siguen sin regular las candidaturas no partidistas. Ya están permitidas en la Constitución pero faltan las leyes reglamentarias a nivel federal. Supuestamente iban a ser aprobadas este periodo ordinario del Congreso como parte de la reforma político-electoral, pero, como ya sabemos, dicha reforma fue postergada. Así que al día de hoy, no hay nada de nada.

En la prensa trascendió que los legisladores, es decir los partidos, estaban discutiendo poner una serie de requisitos a los candidatos independientes prácticamente imposibles de cumplir: “Los aspirantes presidenciales sin partido deberán demostrar firmas de apoyo equivalentes a 1% de la lista nominal de electores (alrededor de 783 mil firmas) de al menos 17 entidades federativas. En el caso de los aspirantes a senadores, deberán recabar 2% de firmas de al menos la mitad de los distritos del estado por el que pretendan competir. A su vez, quienes busquen ser diputados de mayoría también deberán acreditar el 2% de firmas del distrito al que aspiren. Los independientes no podrán hacer campañas por radio y televisión para recabar firmas ni tampoco tendrán acceso a financiamiento público hasta que obtengan el registro. Una vez que lo tengan, dispondrán de financiamiento público y tiempos en radio y televisión sin que éstos excedan 50% de los montos asignados al tipo de candidatura de que se trate. Además no podrán incluir su fotografía en las boletas”.

Una locura, sobre todo la cantidad de firmas para registrarse, que demuestra el miedo que le tienen los partidos a los candidatos independientes. En realidad le tienen miedo a una mayor competencia. Porque a su rechazo a las candidaturas apartidistas hay que sumar los durísimos requisitos que hay para formar un nuevo partido. Ambas situaciones demuestran que los partidos existentes no quieren competir con nuevas opciones y para eso erigen enormes barreras de entrada a posibles alternativas a las actuales.

Siempre he estado a favor de las candidaturas no partidistas porque en la política, al igual que en la economía, es mejor la competencia que los monopolios. Considero que uno de los problemas que tiene nuestra democracia es el monopolio partidista de la representación, el cual ha generado una clase política vividora y adicta de prerrogativas multimillonarias que pagamos los contribuyentes.

Si bien el rompimiento del monopolio priista fue central para democratizar la política del país, los partidos que pactaron la democratización mantuvieron para ellos el monopolio de las candidaturas. Establecieron una competencia restrictiva: dentro de los partidos, todo; fuera de ellos, nada. De esta forma transitamos de un régimen de un solo partido a uno de tres y morralla, partidos que se han dedicado a defender sus monopolios y restringir aun más la competencia.

Las candidaturas independientes no son un asunto teórico. En el país hay cada vez más ciudadanos que quieren competir fuera de los partidos. Jorge Castañeda pretendió hacerlo en la elección presidencial de 2006. Demandó un amparo para poderse registrar como candidato independiente, demanda que fue desechada por la Suprema Corte de Justicia, que lamentablemente no quiso entrar al fondo del asunto.

A finales del sexenio pasado, se aprobó una reforma constitucional que permitía las candidaturas independientes. A nivel local ya fueron aprobadas algunas legislaciones secundarias para hacerlas operativas. El año pasado, en Zacatecas, Raúl de Luna Tovar ganó como candidato independiente la presidencia municipal de General Enrique Estrada. Para registrarse, el Instituto Electoral del Estado de Zacatecas le requirió la firma y copia de la credencial de elector de 15% del electorado del municipio. Esto equivalía a 745 ciudadanos. Recabó más de mil cien firmas. Su nombre, por tanto, apareció en la boleta con su propio logotipo. De Luna realizó campaña con el dinero que recaudó entre familiares y amigos. Se gastó un total de 105 mil pesos.

Este caso demuestra que, aun con enormes barreras de entrada, algunos candidatos independientes pueden ganar. Pero esta posibilidad sigue sin regularse a nivel federal. Una lástima, porque en México urge permitir las candidaturas independientes, o, en su caso, simplificar la formación y el registro de partidos políticos, lo cual oxigenaría nuestra vida democrática.

                Twitter: @leozuckermann

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