Escuelas públicas, en peores condiciones que las viviendas

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Leo Zuckermann 08/04/2014 01:57
Escuelas públicas, en peores condiciones que las viviendas

Algo muy mal se ha hecho en la construcción y mantenimiento de las escuelas públicas en México. Resulta que muchas están en peores condiciones que el promedio de las viviendas privadas. Mire usted los siguientes datos:

Porcentaje de las viviendas que cuentan con energía eléctrica: 97.8 (Fuente: Censo de Población y Vivienda 2010); porcentaje de escuelas públicas con disponibilidad de energía eléctrica: 88.8 (Fuente: Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial 2013).

Porcentaje de viviendas particulares habitadas que disponen de agua entubada: 91.5 (CPV 2010); porcentaje de escuelas públicas con disponibilidad de agua de la red pública: 69 (CEMABE 2013).

Porcentaje de viviendas particulares habitadas que disponen de drenaje: 90.3 (CPV 2010); porcentaje de escuelas públicas con disponibilidad de drenaje: 51.6 (CEMABE 2013).

Porcentaje de viviendas particulares habitadas que disponen de un excusado: 95.4 (CPV 2010); porcentaje de escuelas públicas con disponibilidad de baños: 87.2 (CEMABE 2013).

Porcentaje de viviendas particulares habitadas que disponen de una línea telefónica fija: 43.2 (CPV 2010); porcentaje de escuelas públicas con acceso a línea telefónica: 26.4 (CEMABE 2013).

Estos datos demuestran que hay muchas escuelas públicas en México que están peor equipadas que la gran mayoría de las viviendas. Lo que es común en los hogares, como la electricidad, no existe en algunos centros escolares. Los casos más dramáticos son el del agua entubada y el drenaje. ¿Pues dónde construyeron las escuelas que no pueden conectarse a estas redes?

Es un escándalo. La escuela pública debería ser el espacio más privilegiado, el mejor conservado, con la mayor cantidad de servicios disponibles, de cada colonia. No lo son en México. Más datos del CEMABE 2013: 14 mil 444 escuelas no tienen pizarrón en todas las aulas, 45 mil 837 carecen de áreas deportivas o recreativas, en 96 mil 310 no hay rampas para personas discapacitadas, 100 mil siete no disponen de señales de protección civil y en 83 mil 566 escuelas no existen salidas de emergencia.

La escuela pública debería ser el lugar donde los niños de todas las clases sociales se juntaran para recibir una educación de calidad, en un espacio con el mejor equipamiento posible. Un remanso para aquellos que tienen carencias en sus hogares. Un sitio donde se pueda estar a gusto y hacer cosas que no se pueden hacer en casa, porque en las viviendas no se cuenta con los recursos económicos para tener, por ejemplo, una cancha de futbol o una computadora con internet. No es el caso en México. Todo lo contrario. Para qué hablar de una biblioteca bien iluminada y organizada si en 12.8% de las escuelas públicas ni siquiera hay un baño para evacuar el vientre.

Y no es porque no se ha gastado en la educación en México. “En 1990, este gasto representó 4.1 puntos porcentuales del PIB, mientras que en 2010, esta cifra se elevó a 6.7%. Tan sólo entre 1995 y 2004, el gasto en educación se incrementó en un 47% en términos reales (OCDE, 2007). México es uno de los países de la OCDE que destinan mayor proporción de su gasto programable en educación, 23% (OCDE, 2007).” El problema es que se está gastando mal tanto dinero. De acuerdo a un reporte de México Evalúa: “Casi todo el presupuesto federal educativo se dirige a gasto corriente, 97.2% del total. Del gasto educativo federal en 2010, se observa que 82.6% se destinó al pago de servicios personales, el 2.6% fue asignado a gasto de operación y tan sólo 0.4% de los recursos se dirigieron a inversión educativa”.

Menos de 1% para inversión. Ridículo. Ahí está el problema. El gasto se va en pagar una nómina abultada que, como demuestra el CEMABE 2013, tiene a 298 mil personas que no laboran en los centros de trabajo educativos pero sí cobran: 39 mil aviadores, 31 mil comisionados a otras labores o con licencia sindical, 113 mil que supuestamente están trabajando en otro centro y 115 mil que renunciaron, están jubilados, pensionados o fallecieron y siguen como personal en activo. No queda, entonces, dinero para ponerle electricidad al 11.2% de las escuelas que hoy no cuentan con ese servicio básico, al 31% que carece de agua entubada, al 48.4% que no está conectada al drenaje, al 12.8% que no tiene un baño donde la gente pueda hacer sus necesidades y al 73.6% que no se puede comunicar por teléfono porque no hay una línea fija.

¡Qué bárbaro! ¡Escuelas públicas en peores condiciones que las peores viviendas privadas de este país! ¡Qué vergüenza!

                Twitter: @leozuckermann

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