Debilidad económica: informe de una apuesta que quiero perder

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Leo Zuckermann 25/03/2014 01:37
Debilidad económica:  informe de una apuesta  que quiero perder

He cruzado públicamente en FOROtv una apuesta que quiero perder. El gobierno de Peña y su secretario de Hacienda, Luis Videgaray, sostienen que la economía mexicana crecerá 3.9% este año. Yo creo que ni yendo a bailar a Chalma se logrará este número. Entonces, ¿cuánto va a crecer el Producto Interno Bruto de México en 2014? Soy de los que piensan que por debajo de 3%. También Gerardo Esquivel, economista de El Colegio de México. Otros dos economistas de gran nivel, Raúl Feliz y Andrés Antonius, pronostican que será por arriba de 3%. Con ellos apostamos una cena. (Luis de la Calle, otro economista muy reconocido, coincide con ellos). Espero tengan razón. Quiero, deseo, que nos ganen la cena porque lo que más nos conviene a todos es que la economía mexicana crezca lo más posible.

Por lo pronto, y por desgracia, los números parecen indicar que Esquivel y yo vamos a ganar la cena. A continuación comparto tres reportes que salieron recientemente:

1. Análisis Económico de Banorte-IXE del 14 de marzo: “La desaceleración económica del año pasado se extenderá al primer semestre de 2014 reduciendo la tasa de crecimiento para este año. Como resultado, pensamos que el PIB crecerá 2.7% anual en 2014, por debajo de nuestra estimación anterior de 3.3%. Esta revisión a la baja está fundamentada en dos consideraciones: (1) una menor tasa de crecimiento inercial. De hecho, dicha tasa sólo contribuirá con 0.5%-pts, en lugar de 1.3% que habíamos estimado antes de la publicación del reporte del PIB el cuarto trimestre de 2013, pero con (2) una demanda externa más fuerte, principalmente debido a mejores perspectivas de actividad manufacturera en Estados Unidos, que ahora anticipamos tendrá una incidencia de 1.5%-pts, en el PIB total, en lugar de 1.3% anterior”.

2. Anuncio de Política Monetaria del Banco de México del 21 de marzo: “La actividad económica en México presentó una desaceleración hacia finales de 2013 y principios de 2014. De esta manera, todavía no se observa una clara recuperación en los diferentes componentes de la demanda agregada, mismos que se estima se habrían visto afectados en los últimos meses, principalmente, por fenómenos transitorios. En particular, aun cuando el gasto público ha presentado un mayor dinamismo, las exportaciones, así como el consumo y la inversión privados todavía no muestran señales evidentes de aceleración”.

3. Análisis Económico Ejecutivo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) del 24 de marzo: “En general las expectativas no apuntan hacia una recuperación importante de la actividad económica. La confianza de los consumidores y empresarios sigue siendo negativa y los especialistas continúan ajustando a la baja sus pronósticos de crecimiento del PIB. Las autoridades, por su parte, confían en que las reformas aprobadas estimularán un mayor dinamismo de la actividad económica. No obstante, es probable que este optimismo se haya forjado en eventos mediáticos, por lo que para contrarrestar esta percepción será fundamental que comiencen a verse buenos resultados asociados a las reformas aprobadas, que sin embargo no parece que puedan tener un efecto positivo en el corto plazo. Aunque no se requiere mucho esfuerzo para lograr una tasa de crecimiento de la economía por arriba de 3% para el presente año, debido a la baja base de comparación, sí es un hecho que se deben hacer esfuerzos adicionales para que ese dinamismo se apoye con bases sólidas sin tener que depender de factores inerciales”.

En conclusión, aunque el gobierno ya está aplicando su política keynesiana de gastar mucho para estimular la economía, no se ha percibido un efecto importante “en la actividad productiva ni como impulso de la inversión privada”, como apunta el reporte del CEESP. Con toda razón nos recuerdan que “tan malo es un subejercicio de recursos (como el del año pasado) como un exceso de gasto, sobre todo cuando éste se destina a programas que tienen una incidencia limitada, tanto en el crecimiento económico como en el bienestar de los hogares”.

La economía sigue débil a pesar de que el gobierno está gastando mucho. Los pronósticos no son nada halagüeños. Por desgracia, la probabilidad de que Esquivel y yo ganemos la cena ha aumentado. En este espacio seguiré informando sobre cómo va esta apuesta que deseo —con todo mi corazón, cabeza y billetera— perder.

                Twitter: @leozuckermann

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