Chuayffet entierra la Reforma Educativa

Llama la atención que el secretario de Educación haya comprado el argumento de que una prueba se pervierte cuando ésta tiene consecuencias.

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Leo Zuckermann 05/02/2014 01:31
Chuayffet entierra la Reforma Educativa

¿No se supone que el corazón de la Reforma Educativa es hacer obligatoria la evaluación de los maestros y que ésta tenga consecuencias para la carrera magisterial? ¿Que se premiará a los docentes con buenas calificaciones y se castigará a los que tengan malas? Pues ahora resulta que el secretario de Educación no está de acuerdo con este principio. Dice que una prueba de evaluación se pervierte cuando se le vincula a un estímulo. Eso es precisamente lo que afirmó Emilio Chuayffet sobre otra prueba ENLACE, que se aplicaba a los estudiantes de primaria y cuyos resultados tenían consecuencias en los salarios de los maestros. Por eso justificó que este año se haya suspendido la aplicación de ENLACE.

Recordemos que en 2008 el entonces presidente Calderón presentó su política educativa bautizada como “Alianza por la Calidad de la Educación” (ACE). El diagnóstico era claro: en México, la contratación, compensación y desarrollo de los maestros estaba basado más en la grilla que en el mérito. La ACE pretendía cambiar esto. La contratación de maestros sería a partir de exámenes de oposición tanto en vacantes, cambios de plazas y promociones a puestos de supervisión y directores de escuelas. Pero también se anunció que la compensación de los maestros estaría atada a su desempeño. Los niveles de sobre sueldos se definirían por tres criterios. El 60% de la compensación extra se establecería a partir del aprovechamiento que tuvieran los alumnos del maestro en las pruebas estandarizadas conocidas como ENLACE. Otro 20% vendría de los cursos que tomaría el profesor en universidades certificadas y de los exámenes que haría para demostrar sus competencias. Y 20% restante la recibiría a partir de los resultados que recibiera de exámenes anuales para medir sus conocimientos temáticos y pedagógicos.

Esto es lo que se anunció. Como puede observarse, ENLACE era fundamental para este esquema meritocrático. El examen estandarizado se aplicaría en abril de cada año. El gobierno prometió que pondría candados para evitar trampas en su aplicación. No obstante, muchos maestros, esos que supuestamente educan a los niños, sí hicieron trampas. O el gobierno no puso los candados que había prometido o los maestros resultaron muy mañosos. Eso es lo que reconoció Chuayffet ayer. Lo cito para que no haya dudas:

“Un destacado profesional de la educación, don Eduardo Backhoff, miembro del INEE, ha escrito con toda precisión que cuando se vincula una prueba de evaluación al estímulo o los estímulos que deben darse a los maestros, a los alumnos o a las escuelas, la prueba se pervierte, y señala en un artículo reciente que esta perversión puede tomar una de las siguientes cuatro o cinco formas. Uno, se enseña sólo lo que la prueba va a traer como contenido y lo demás se deja de lado. Dos, se procura que el alumno de bajo rendimiento no llegue a la escuela el día de la prueba, para que no haya bajas en el promedio del rendimiento escolar. Tres, se pasan las respuestas a los alumnos, como muchos periódicos, que están aquí representados, lo dijeron durante el año pasado y otros años anteriores. Cuatro, se corrigen las respuestas una vez entregada la prueba. Hay veces que entregada la prueba las respuestas eran corregidas para que significaran lo que el alumno no había querido decir y de esta manera se elevara la calidad educativa presuntamente. Con una prueba así nadie puede decir que es una prueba que refleja con transparencia el rendimiento escolar”.

Se agradece la candidez y honestidad del secretario. Pero, en el fondo, lo que está diciendo es que la Reforma Educativa del presidente Peña también va a fracasar. ¿Por qué? Pues porque está basada en el mismo principio que la ACE, es decir, que la evaluación obligatoria de los maestros tendrá consecuencias. Siguiendo el argumento de Chuayffet, pues éstos van a volver a hacer trampas sabiendo que lo que está en juego es nada menos que su carrera profesional.

No dudo que cuando este gobierno comience a evaluar a los maestros, vaya a prometer que ahora sí van a hacer todo lo necesario para evitar las trampas. Pero lo que llama la atención es que Chuayffet haya comprado el argumento de que una prueba se pervierte cuando ésta tiene consecuencias. Yo no lo creo y hay muchos ejemplos que así lo demuestran. Por lo pronto, me parece que, con sus palabras, el secretario de Educación Pública ha enterrado la Reforma Educativa aprobada este sexenio, poniendo en duda su principio fundamental: que la evaluación obligatoria tenga consecuencias.

                Twitter: @leozuckermann

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