Que ahora sí se va a resolver el problema de los secuestros

COMPARTIR 
Leo Zuckermann 29/01/2014 02:07
Que ahora sí se va a resolver el problema de los secuestros

Penoso que otra vez se anuncie un nuevo programa para combatir el secuestro. Años van y años vienen y resulta que hoy estamos peor que cuando este flagelo comenzó a tomar fuerza por ahí de finales de los años noventa. Hoy el gobierno de Peña promete que ahora sí va a resolverlo. Pero el problema ya se ha resuelto en otras ocasiones donde se han abatido los índices de secuestro. Lo increíble es que regrese el problema y con más potencia. ¿Por qué? Pues porque no mantenemos las instituciones y los cuadros policiacos que han combatido con eficacia este terrible delito.

Por ahí de 2004 me invitó el entonces procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, a conocer las nuevas instalaciones de la Agencia Federal de Investigaciones que había sustituido a la Policía Judicial. Se encontraba en Legaria, donde antes habían estado las oficinas de IBM. Un joven ingeniero, de nombre Genaro García Luna, nos hizo el recorrido explicándonos los nuevos sistemas que estaban utilizando para combatir el crimen, en especial el secuestro que por aquel entonces comenzaba a repuntar. Nos enseñaron cómo iban mapeando las operaciones de las distintas bandas. Nos pusieron grabaciones de los secuestradores, lo cual fue una experiencia espeluznante, para explicarnos cómo las analizaban. Me quedé con la impresión de que el gobierno de Fox sí le estaba entrando de veras a resolver los secuestros. Y así fue: su número eventualmente cayó.

En 2006, el presidente Calderón integró a la AFI a la Policía Federal. García Luna se convirtió en el secretario de Seguridad Pública gracias a sus buenas credenciales que había adquirido en aquella institución. En varias ocasiones, el secretario nos invitó a conocer las nuevas instalaciones de la Policía Federal: la academia en San Luis Potosí, la base en Iztapalapa y el centro de inteligencia en Constituyentes. En una de esas sesiones, otra vez nos hicieron una presentación sobre cómo estaba el gobierno combatiendo el secuestro, que por aquel entonces había comenzado a crecer de nuevo. Estuvo a cargo de Facundo Rosas, un ingeniero que, como García Luna, había trabajado en la AFI. Con su estilo parco (hablaba de los secuestrados como si no fueran personas de carne y hueso), nos explicó a la perfección cómo estaban operando las bandas del momento y qué estaban haciendo para desmantelarlas. Rosas era un experto en la materia. Había aprendido mucho en todos los años que estuvo en la AFI. En pocas palabras vi algo que no se ve frecuentemente en México: un policía profesional.

Hace unos meses fui a dar una conferencia a Puebla. Al terminar se acercó a mi una persona y me dijo que si lo recordaba. Soy malísimo para reconocer caras así que le dije que no. “Soy Facundo Rosas”, me indicó sonriente. “Hombre, Facundo, claro que me acuerdo de usted, ¿qué hace por aquí?”, le pregunté. “El gobernador Moreno Valle me nombró secretario de Seguridad Pública aquí en Puebla”. Le deseé mucha suerte y me despedí. Pensé, sin embargo, en la gran pérdida que esto era para el gobierno federal. ¿Cómo habían dejado que se fuera un cuadro tan valioso como Rosas? Mis respetos a Moreno Valle por haberlo contratado, pero qué mal por Peña de haber despedido a uno de los pocos policías profesionales que hay en el país.

Cuento esta historia para ilustrar cómo los gobiernos en México han cometido el error de reinventar el hilo negro cada sexenio. Conciben nuevas instituciones y nombran a personas sin experiencia en la materia. Despiden a profesionales que sí funcionan para sustituirlos con cuadros políticos que les han sido leales. En este proceso se pierde toda la memoria institucional, la capacidad de recursos humanos y las mejores prácticas.

No es gratuito, entonces, que haya repuntado, otra vez, el secuestro en México. Que incluso estemos peor que nunca. El gobierno priista, desconfiado de lo que había construido García Luna, se ha dedicado estos meses a reinventar el hilo negro y, como en el caso de Rosas, ha despedido a profesionales en la materia.

Ahora prometen un nuevo esfuerzo para solucionar los secuestros. Han nombrado a Renato Sales, un eficaz funcionario en la procuración de justicia, como “zar” en la materia. Yo, con todo respeto, me atrevo a darle una idea: que busque a Facundo Rosas para que le comparta su experiencia en el combate a las bandas de secuestradores en México. Sería una buena manera de comenzar su labor consultando a los que sí saben del tema.

                Twitter: @leozuckermann

Comparte esta entrada

Comentarios