PAN: El día después

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Laura Rojas 18/05/2014 01:12
PAN:  El día después

El día de hoy, miles de militantes del PAN en todo el país elegiremos, por primera vez, de forma directa, a nuestro dirigente nacional. El próximo presidente del partido no sólo habrá de encaminar los trabajos de Acción Nacional rumbo al 2015, sino que tiene la responsabilidad de iniciar una nueva etapa de posicionamiento y crecimiento de uno de los partidos políticos más importantes de México y América Latina.

La historia del PAN está llena de grandes páginas escritas con pasión y coraje cívico. Durante años, no sólo resistimos el sistema autoritario, sino que supimos dignificar la tarea política asumiéndola como auténtica vocación de servicio. Como partido, encabezamos la transición a la democracia y logramos desarrollar una nueva cultura de transparencia. Hicimos realidad el federalismo y la división de poderes. Construimos estabilidad económica y dejamos las finanzas sanas. En nuestros gobiernos, se amplió la cobertura de salud, de vivienda y de educación como nunca antes en la historia de México. Mejoramos la infraestructura en todos los estados del país y logramos atraer millones de dólares en inversiones productivas. Hubo errores también, y en algunos rubros no cubrimos las expectativas de cambio que se tenían. En ese sentido, tenemos que esforzarnos para recuperar la confianza de los ciudadanos.

Después de perder la Presidencia de la República, no tomamos revancha frente al PRI, que obstaculizó de forma permanente nuestro actuar en el gobierno. Privilegiando el interés nacional, nos sentamos a dialogar y hemos impulsado una audaz agenda reformista para lograr hacer de México uno de los países con mayor desarrollo del mundo. Educación de calidad, soberanía energética y telecomunicaciones competitivas son banderas nuestras que hoy están haciéndose realidad con nuestros votos.

Somos un partido con propuesta, que cubre un espacio ideológico muy importante en México. Un partido que, más allá del nuevo estatismo que proponen el PRI y el PRD, cree en la iniciativa de las personas y no castiga con impuestos la capacidad de emprender. Un partido que cree en la participación, la  transparencia y la rendición de cuentas como valores que dan vitalidad al espacio público. Un partido que no titubea frente al crimen organizado y lucha por fortalecer las instituciones de seguridad y justicia. Un partido que cree en los valores de la vida y la familia como actores estratégicos para la cohesión social y el desarrollo. Nuestra presencia en la vida política de México es más necesaria que nunca y, por ello, los panistas debemos afrontar el futuro en unidad.

La contienda por la presidencia del partido ha sido intensa, competida y ha dejado de manifiesto diferencias en la estrategia a seguir; así es la vida interna de un partido que aprecia la pluralidad de ideas. Acción Nacional se siente orgulloso de poder vivir su democracia interna con entusiasmo y pasión. Sin embargo, esta elección no es el fin mismo de nuestro quehacer, no es el punto de llegada, sino un nuevo punto de partida. El lunes, el día después de la elección, tiene que ser el día de la concordia y del llamado a la inclusión; el PAN necesita sanar las heridas internas, cerrar capítulos y concentrarse en cumplir la misión para la que fue creado: ser un instrumento de transformación de México, de mano de los ciudadanos, ya sea desde el gobierno o desde la oposición.

Todos los panistas que acudiremos a votar hoy debemos asumir que el mayor desafío del PAN es ser coherente con sus ideas y sus principios. El PAN ni necesita refundarse ni mirar al pasado con nostalgia, tampoco debemos apelar a caudillos ni a caciques. Lo que urge es conquistar el futuro, viviendo a profundidad los valores del humanismo político. En la medida que lo hagamos, recuperaremos la cohesión interna, aislando los proyectos personalistas que generan encono. La verdadera unidad se logra en la comunión de valores. Si el PAN es congruente, podrá también comunicar con mayor claridad y fuerza sus propuestas. Cuando la misión de servicio de una institución política se concreta en acciones, los ciudadanos identifican con claridad esa opción y están dispuestos a apoyarla. Por ello, estoy convencida de que la mejor forma para que el PAN recupere su eficacia es fortaleciendo su ética. Esta es la principal tarea del nuevo presidente nacional y de todos los panistas.

En esta campaña, he sido una convencida promotora del proyecto que encabeza Gustavo Madero, porque creo que es el que más puede ayudar a que el PAN se defina, en esta nueva etapa en la oposición, como el partido moderno y transformador que necesita México. Hemos trabajado duro y sé que cosecharemos una victoria. Mi respeto a Ernesto Cordero y su equipo, en quienes reconozco compañeros de partido, con quienes espero estrechar manos y seguir andando juntos el camino que nos trazaron los fundadores. El día después, iniciaremos nuevas batallas que, confío, no serán más disputas por las posiciones internas del partido, sino por el bien de México.

            *Politóloga. Senadora de la República.

            Twitter: @Laura_Rojas_

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