¿Senadores transparentes?

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Laura Rojas 16/03/2014 01:10
¿Senadores transparentes?

“¿Senadores transparentes? ¡Ojalá!”, soltó escéptico un buen amigo hace unos días mientras platicábamos sobre hacer del Congreso mexicano un parlamento abierto. Al parecer, el desprestigio de los congresos es proporcional a su relevancia para los regímenes democráticos. 

Los parlamentos toman decisiones trascendentes que repercuten en el futuro de la sociedad y en la vida cotidiana de las personas. En el parlamento se reforman y crean leyes, se asignan presupuestos, se fiscalizan las acciones de servidores públicos, se representan causas sociales y es el espacio público de diálogo por excelencia.

Sin embargo, no sólo en México sino en una inmensa mayoría de países, los parlamentos se encuentran entre las instituciones menos valoradas. Justificado o no, hay una profunda decepción sobre estas instituciones, lo cual no es malo sólo para los parlamentarios en lo individual, sino para la democracia misma, porque la falta de confianza en las instituciones democráticas es tierra fértil para el surgimiento de líderes y sistemas autoritarios que en aras de la “eficiencia” justifican, incluso, la violación de los derechos más elementales.

De ahí la importancia del “parlamento abierto”, una iniciativa derivada de la Alianza por el Gobierno Abierto, promovida por gobiernos, académicos y organizaciones de la sociedad civil que no sólo busca fortalecer los mecanismos de transparencia, sino establecer una nueva relación de gobernante y gobernados a través de la promoción de una cultura de cooperación y rendición de cuentas, que detone una gobernanza democrática de sinergias positivas.

En el marco de esta iniciativa en el Senado dedicamos la semana pasada a discutir y asumir compromisos en torno a la transparencia y parlamento abierto, tales como reconocer el derecho de propiedad del público sobre la información parlamentaria; habilitar una monitorización efectiva del trabajo parlamentario; proporcionar información completa y oportuna en formatos sencillos y accesibles; aportar información sobre las funciones y miembros del Congreso ofreciendo datos como su trayectoria, declaración patrimonial y presupuesto que ejerce; publicar de forma accesible los debates de comisiones y del pleno; registrar ordenadamente las votaciones; difundir información sobre conducta poco ética y los posibles conflictos de interés de los senadores y diputados; proporcionar información sobre la administración parlamentaria; crear espacios y procedimientos de discusión con los ciudadanos, tanto en forma virtual como presencial, y proporcionar iniciativas de educación para el ejercicio de la ciudadanía.

En el Senado de la República hemos pasado del discurso a los hechos, concretando reformas de transparencia y combate a la corrupción que colocan a México como uno de los países con la legislación más desarrollada en la materia. Sin embargo, no podemos darnos por complacidos, existen todavía espacios de opacidad y muchas áreas de oportunidad para la rendición de cuentas. En ese sentido, es fundamental que el Poder Legislativo no sea candil de la calle y oscuridad de su casa, y sea vanguardia en apertura y diálogo para generar bienes públicos y cerrar la brecha que se ha abierto entre las instituciones y los ciudadanos. Senadores y diputados transparentes y cercanos a la gente es el reto.

                *Politóloga. Senadora de la República.

                Twitter: @Laura_Rojas_

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