Venezuela, en vilo

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Laura Rojas 23/02/2014 02:27
Venezuela, en vilo

En los años setenta, Venezuela era uno de los países más prometedores de América Latina. Mientras a su alrededor diversas dictaduras asolaban a países como Chile, Argentina, Cuba y Perú, Venezuela era un faro democrático que hacía a los líderes políticos de la región mirar a su país con esperanza de libertad. Venezuela fue pionera en la fundación de institutos para la formación de demócratas, como el Centro Internacional de Formación Arístides Calvani (IFEDEC).

Hoy, Venezuela es muy distinta. A pesar de sus enormes riquezas, el país se encuentra sumido en una de sus peores crisis. Con la promesa de eliminar la injusticia social y la corrupción, el modelo socialista que impulsó Hugo Chávez vive sus últimos momentos, pero como un animal herido, muestra toda su ferocidad.

La decadencia del sistema socialista se muestra en el terreno político, económico y social. Hay una inflación creciente, escasez de alimentos y un desempleo acelerado. Caracas se ha vuelto la capital más violenta de América Latina y, según Transparencia Internacional, el país se ha convertido en uno de los que sufre mayor corrupción. La división de poderes se ha difuminado: uno de los actos más emblemáticos fue la automutilación del Congreso al concederle plenos poderes al titular del Ejecutivo para legislar. El acoso a los medios de comunicación libres fue sistemático para eliminarlos o debilitarlos sustancialmente, hoy, hasta el papel es controlado por el gobierno.

Este escenario ha hecho que las protestas cívicas vayan en aumento. Son movilizaciones que provienen de muy diversos sectores sociales. La última de ellas, que protestaba por la grave inseguridad, fue reprimida violentamente; hasta el momento hay diez muertos. A partir de ahí, se ha recrudecido la persecución a la oposición con casos tan absurdos como la detención de Leopoldo López, quien fue acusado por terrorismo y trasladado en un auto particular a una cárcel militar. También se habla de casos de tortura contra jóvenes involucrados en las protestas, además de muchas detenciones sin orden de aprehensión.

Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han mostrado preocupación por la polarización y la pérdida de libertades que se está dando en Venezuela. Más aún, la muerte de personas debería ser ya una razón suficiente para activar, en el marco del derecho internacional, la acción de los organismos internacionales y evitar mayores tragedias.

El propio secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, en un texto publicado el día de ayer en varios periódicos del mundo escribe: “Las manifestaciones que han tenido lugar en distintas ciudades de Venezuela en los últimos días han sido impresionantes por su masividad, inaceptables por su persistente violencia y dolorosas por la pérdida de vidas de jóvenes venezolanos que todos lamentamos”.

El mismo Insulza también afirma, con razón, que la única vía para evitar que el conflicto escale es eludir la descalificación ideológica entre las partes y lograr el diálogo y el acuerdo entre el gobierno y la oposición. Esta posición fue la misma que, con matices, asumió la mayoría de los países —incluyendo México— en la sesión del Consejo Permanente de la OEA esta semana, mientras Estados Unidos hacía un señalamiento al gobierno de Maduro por no respetar los derechos humanos de los venezolanos, y los países de la ALBA definían las manifestaciones como un intento de desestabilización del régimen venezolano por parte del imperio.

Si bien es cierto que en nada abona una discusión fundada en la descalificación y la ofensa del tipo “dictadura” o “fascista”, ayuda aún menos  dejar de hablar con verdad, por mucho que incomode a Maduro y sus aliados. Si no queremos un Siria en América Latina, México debe asumir una posición que, a la vez que no confunda la prudencia con la tibieza, ayude a la consolidación de la democracia y al respeto a los derechos humanos en la región.

Al margen. Sin duda la captura de El Chapo es un logro del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que desde el PAN no podemos dejar de reconocer. Desde el Senado, seguiremos apoyando y dando seguimiento a los esfuerzos de las instituciones del Estado por recuperar la paz y la seguridad de todos los mexicanos. Enhorabuena.

                Politóloga. Senadora de la           República.

                Twitter: @Laura_Rojas_

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