Un Estado que funcione

El siguiente objetivo del gobierno debe ser fortalecer las instituciones para asegurar así la implementación de las reformas...

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Laura Rojas 19/01/2014 00:50
Un Estado que funcione

A 2013 se le conoce ya como el año de las reformas. Quince años después de que se empezaron a plantear las primeras reformas estructurales, en poco más de un año, el Congreso aprobó un paquete de cambios, principalmente a la Constitución, que no sólo ha generado cierta esperanza en el país, sino que conforma la bandera con la que se vende la imagen de un México moderno y de oportunidades en el exterior, y que le ha valido al presidente Peña un reconocimiento a su capacidad de negociación y de generar consensos.

Cierto es que esas reformas no hubieran sido posibles sin la voluntad de los partidos de oposición, quienes no sólo las apoyaron, sino que las mejoraron sustancialmente, y de quienes depende también la segunda y quizás más importante etapa: la de las reformas secundarias, sin las cuales los cambios constitucionales serían imposibles de implementar. A unos días de que inicie el siguiente periodo ordinario de sesiones, podemos asegurar que el trabajo de construcción de esta legislación secundaria nos tomará al menos todo este año, trabajando intensamente.

Pero la ruta de transformación de México no acaba ahí porque, aun teniendo el mejor marco legal para impulsar la competitividad y el crecimiento económico, el desarrollo social, fortalecer el sistema político, así como los mecanismos de rendición de cuentas, si no contamos con instituciones profesionales y fuertes que implementen la ley, fracasaremos. No es suficiente un laberinto de normas que pocos entienden y a pocos se aplican, sino que se requiere también que el Estado y sus instituciones funcionen.

Y en medio de este triunfalismo reformista que ha generado un ánimo del “ya la hicimos”, se presenta como una sombra la crisis en Michoacán, lamentabilísimo recordatorio de nuestra debilidad institucional. Ahí, donde prácticamente no hay Estado, resultado de la responsabilidad no asumida y de la complicidad no declarada.

En su libro Por qué Fracasan los Países, Daron Acemoglu y James A. Robinson afirman que la clave está en las instituciones, tanto en su tipo y diseño como en su calidad y desempeño. Ese debe ser el siguiente objetivo del gobierno: fortalecer las instituciones para asegurar así la implementación de las reformas, pero antes que todo, para garantizar los mínimos de paz y seguridad.

Adicionalmente al fortalecimiento institucional, se necesita una ciudadanía más educada y participativa. Estos tres elementos implican un cambio cultural que no se logrará sólo con un cambio de palabras en la Constitución, sino con un enorme esfuerzo de todos y, sin el cual, el desarrollo tan ampliamente cantado simplemente no llegará.

La cancha en la que se juega el 2014, en términos de avances para el país, será la del Ejecutivo. Ya no hay pretextos, esperamos ver que el Estado funcione, esperamos resultados.

                Politóloga. Senadora de la República

                Twitter: @Laura_Rojas_

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