El planeta de los simios: Confrontación

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La Critica 11/07/2014 00:00
El planeta de los simios: Confrontación

Por Adrián Ruiz Villanueva

Una conjunción entre la fábula, con tintes de liberación, es lo cimentado en una secuela que  por mucho, sobre todo en apartados técnicos supera a su predecesora, de igual modo sigue haciendo justicia a la reinvención de una franquicia que fue muy exitosa a finales de la década de los 60.

Luego de que César, de nueva cuenta encarnado por Andy Serkis gracias al capture motion, consiguiera librarse de sus ataduras de independizarse de los humanos un nuevo  grupo de simios evolucionados genéticamente se gesta. Esta raza se tornará en la dominadora del planeta, sin embargo, no todo es destrucción pues mantienen una tregua con los humanos. Paralelo a ello, un villano buscará el poder a toda costa y de una u otra forma romperá el equilibrio concebido.

Las líneas antes citadas refieren el contexto en el que se desarrolla un filme en el que las emociones primarias de los seres humanos van implícitas, a su vez el liderazgo y la diplomacia van de la mano. El filme indeleblemente evoluciona en los apartados técnicos, en los que las gesticulaciones de los simios, así como sus movimientos lucen más reales que nunca, todo gracias a los avances de la tecnología.

La cinta podría dividirse en dos actos, en el primero, con la duración de poco menos de una hora,  se contextualiza el meollo del asunto, la película cumple con eficacia en enganchar al espectador con lo presentado. El segundo acto podría catalogarse como el derroche de efectos especiales en los que las batallas vistosas y bien ejecutadas, en los que la muerte y la sangre tienen una cita, son el manjar a degustar en una forma que no rompe el ritmo del filme.

Tal vez el único, pero del filme, sin que le reste ninguna valía al contenido primordial, sería que a ratos la película podría caer en la sensiblería y el melodrama, sobre todo en el apartado de César y su hijo. En resumidas cuentas, la cinta consigue reposicionarse como  franquicia con aires renovados y frescos, emociona y entretiene vista como blockbuster, pero a su vez va implícita de mensajes idealistas, aunque no tan profundos como la anterior.

Dirige:

Matt Reeves.

Actúan:

Andy Serkis.

Jason Clarke.

Gary Oldman.

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