El inventor de juegos

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La Crítica 07/07/2014 00:19
El inventor de juegos

Por Adrián Ruiz Villanueva

Ondeada por la esperanza y la imaginación llega a la pantalla grande la adaptación de la novela de Pablo de Santis, publicada por primera vez en el 2003, en la cual se sitúa la historia de Ivan Drago (David Mazouz), un niño de ingenio inconmensurable, quien cierto día y en una feria recibe como premio de consolación una revista, en la cual halla un concurso para inventar un juego de mesa. Acto seguido el niño hace uso de su genialidad y gana un concurso, aunque se desconoce cuál es el premio obtenido. De aquí parte una premisa, salpicada de thriller, en la que los viajes en globo, con terribles consecuencias; así como un colegio inquisidor, una amiga invisible  y un sujeto de nombre Morodian (Joseph Fiennes), serán algunas de las aventuras y peligros  a los que se enfrentará, tal y como ocurre en los juegos de mesa.

Con una inversión de seis millones de dólares, el argentino Juan Pablo Buscarini, conocido por filmes animados como El ratón de los dientes o El arca, concibe una cinta en la que se aprecia talento en cuanto ambientación, podría remitirnos a la estética de Charlie y la fábrica de Chocolates en su versión más recientes. La fotografía y los efectos son decorosos, no magnánimos, sin embargo, deja un buen sabor el saber que un filme rodado totalmente en Argentina, con el talento latino, pueda tener una hechura de alcances mundiales.

Algunos peros a los que se enfrenta el filme radican en que la tercera dimensión, pese haber sido filmada con cámaras estereocópicas, capaces de dar profundidad de campo, adolece de que no haya una secuencia en la que la emoción y la adrenalina llegue a culminar en algún punto. De igual modo el score no termina por ser emocionante para contextualizar los sentimientos del protagonista.

“La vida es el juego más cruel que puede haber”, recita Morodian (Joseph Fiennes) en una de las frases del filme, partiendo de esta alegoría el filme no consigue del todo crear un vínculo emocionante con el espectador en cuanto a la fluidez y ritmo del filme. La trama puede llegar a remitir a The Thruman show, el que la vea entenderá. Asimismo el desenlace se percibe un poco precipitado, el villano no consigue explotar toda la maldad y carisma que llegan a poseer este tipo de personajes.

Para nada es una cinta fallida en su manufactura y concepción, el dilema se localiza un poco en algunas escenas a las que les sobra y otras a las que les falta para poder catalogar al filme como una aventura fascinante.

Dirige:

Juan Pablo Buscarini.

 
Actúan:

David Mazouz.

 Joseph Fiennes.

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