UN PASADO IMBORRABLE

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La Critica 23/06/2014 00:00
UN PASADO IMBORRABLE

Por Alonso Díaz de la Vega

Si pudiéramos pensar en Un pasado imborrable (2013) como un filme de viñetas, una colaboración entre varios directores para imitar la variopinta tonalidad de la vida, aún sería en cierta medida un fracaso. El tiempo limita al cine en su posesión de la realidad y, a diferencia de la novela, se tiene que experimentar en una sola sesión, desde los escasos minutos de los cortometrajes de Georges Méliès hasta las ocho horas de Shoah (1985), de Claude Lanzmann. Al cine sólo le queda comprimirse o poner a prueba a su audiencia para expresarles una visión inevitablemente diminuta de la realidad. Al no comprender esto, Jonathan Teplitzky nos entrega con Un pasado imborrable una cinta que, mientras intenta abarcar el romance, la guerra, la tortura y la redención, crea un conjunto torpe, inspirado, en una parte románticamente anacrónica, por el cine de David Lean y Francis Ford Coppola, y, en otra parte, la más original y conmovedora, por un instinto propio que recorta la imagen del protagonista, Eric Lomax (Colin Firth), para mostrar a un hombre fragmentado por los recuerdos de la guerra y los interrogatorios en un campo de prisioneros japonés.

El hermoso guión sobre la reconciliación y el perdón, inspirado por la historia real de Eric Lomax mantiene a flote la cinta junto con las impresionantes interpretaciones del elenco. Colin Firth, en particular, jamás se limita para transmitir la humillación y el dolor mediante espasmos convulsivos que hacen al espectador acurrucarse ante el horror de un humano que encierra un paroxismo casi eléctrico dentro de su propia mente. El mejor amigo de Lomax, Finlay (Stellan Skarsgård), describe esta vida como la de un fantasma, ininterrumpida por el amor que el protagonista encuentra en su esposa, Patti (Nicole Kidman). La única forma de rearmar esta humanidad rota es regresar al trauma y confrontarlo. Teplitzky encuentra en la reunión de Lomax con su torturador, Takeshi Nagase (Hiroyuki Sanada), un estilo propio y considerablemente menos perezoso que la imitación de El puente sobre el río Kwai (1957) con que ilustra los años de la guerra.

Aunque al final logra ser una experiencia conmovedora que prueba la necesidad de absolver el horror para recuperar la integridad del espíritu, Un pasado imborrable es tan desigual, que sus momentos brillantes se pierden en el flujo de una memoria fílmica que no le permite a Teplitzky pensar por su cuenta. La narrativa, el drama, la poesía, inevitablemente aluden a sus predecesores, pero los grandes artistas los trascienden; Teplitzky es un mero imitador que, cuando decide presentarnos su voz, ya es demasiado tarde.

Dirige:

Jonathan Teplitzky. 

Actúan:

Colin Firth, Nicole Kidman, Hiroyuki Sanada, Stellan Skarsgard.

@diazdelavega1

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