MALÉFICA

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La Crítica 12/06/2014 00:10
MALÉFICA

Por Alonso Díaz de la Vega

Tradicionalmente, el cuento de hadas narra un rito de paso donde la comunión erótica inflama la madurez. La princesa, dormida por una envidiosa figura materna —madrastra en las versiones más conservadoras—aguarda el beso del príncipe para despertar hacia un nuevo entendimiento del mundo. La felicidad eterna es la bendición de la adultez, el paso desde la ignorancia primaria hasta la iluminación, similar a la que obtiene el héroe al final de su viaje en los grandes mitos. El gran error de Maléfica (2014) no es su tentativa por distorsionar el cuento original hasta convertirlo en un manifiesto de ideas completamente contrarias a las que alimentaron las versiones de Charles Perrault y los hermanos Grimm, sino su ineptitud para crear algo nuevo.

La cinta de Robert Stromberg es un esfuerzo mediocre donde todas las intenciones de revolucionar el cuento, modernizarlo, culminan en la interrupción. A diferencia del esfuerzo de Martin Scorsese en La última tentación de Cristo (1988) por comprender a su protagonista como un héroe humano, más que como un símbolo constreñido por el destino, Stromberg añade un ligero volumen al carácter de la villana Maléfica (Angelina Jolie) mediante la biografía y el trauma para concluir su versión de La bella durmiente con la madre como salvadora.

Para Stromberg el amor erótico es falso; el amante, traidor; el padre, dragón, y la madre, fuente del amor verdadero. En consonancia con las acciones de Jolie en su vida pública, la cinta es un manifiesto de la maternidad como salvación, y de la masculinidad como, en general, desilusión. Adoptar, para Maléfica como para Jolie, es rescatar, y es una labor de la mujer. El hombre, en contraste, tiende a ser una figura sombría, corrupta, como lo sostienen la trilogía de El señor de los anillos de Peter Jackson y, en buena medida, las novelas de JRR Tolkien. En Maléfica, la virtud, expresada en la torpe inocencia de la princesa Aurora (Elle Fanning) o en la compasión de la protagonista, es inherente a la mujer. Su malicia, si la hay, mana de la herida que causa el ladrón de la inocencia: el hombre. Estamos ante una visión que, de golpe, pretende establecer el matriarcado como el tránsito único hacia la verdad y el amor. Aunque la vislumbra en su conclusión, la cinta prescinde en general de la unión erótica porque no pretende equilibrar a los sexos, sino entronizar a la mujer despechada.

Dirige:

Robert Stromberg.  

Actúan:

Angelina Jolie, Sharlto Copley, Sam Riley, Elle Fanning, Juno Temple, Imelda Staunton y Lesley Manville.

 

@diazdelavega1

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