LAS CANALLAS

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La Crítica 08/06/2014 00:06
LAS CANALLAS

Por Alonso Díaz de la Vega

Aunque inspirada en Los canallas duermen en paz (1960), de Akira Kurosawa, la cinta de la francesa Claire Denis no es tanto una denuncia sobre los villanos del mundo corporativo, los perversos monarcas del último siglo y de nuestros días, sino una acusación a los vasallos que los rodean, incapaces de reconocerlos como tales o de intentar derrocarlos. En esencia, Los canallas (2013) es un ataque a la pasividad y a la negligencia de quienes se creen ajenos a la responsabilidad humana de detener el mal. Son ellos, nos muestra Denis, quienes alimentan con sacrificios a los dioses del capital.

Esta indisposición a mirar determina el estilo de la cinta, narrada a veces de manera lineal, a veces de manera fragmentada. En el filme, el tiempo es un continuo atropellado, rebasado y recortado porque no representa la realidad objetiva, sino la percepción de ésta en la memoria y la imaginación. Denis ya había trabajado con un estilo similar en su largometraje anterior, Materia blanca (2009), donde la historia es relatada mediante los recuerdos de la afectada protagonista. La narración parecía un proceso sicoanalítico en el que el personaje de Isabelle Huppert hacía un recuento de la tragedia que la había llevado al punto donde comienza la película, de forma que terminaba descubriendo su responsabilidad casi absoluta en el desastre de su familia.

En Los canallas, la ruina familiar de los Silvestri está determinada por un personaje con errores similares a los de la protagonista de Materia blanca, pero en esta ocasión la cinta se centra en los pensamientos de Marco (Vincent Lindon), el renegado indispuesto a dejarse contaminar por los errores de su sangre. Llamado a tierra porque su cuñado se ha suicidado y su sobrina Justine (Lola Créton) se encuentra grave en un hospital, este capitán de la marina mercante llega dispuesto a castigar al multimillonario Edouard Laporte (Michel Subor) por arruinar a los Silvestri; sin embargo, no imagina los descubrimientos que está por hacer y que lo llevarán a odiar a su familia más que a Laporte. Denis presenta de nuevo, en una tradición derivada de los desastrosos clanes de William Faulkner, una familia maldita, donde Marco representa una esperanza de salvación para demostrar un balance: la perversión no se lleva en las venas. Lejos del determinismo de los naturalistas, Denis crea un brillante y complejo cuadro de la familia, donde intervienen la economía y la educación, pero también el carácter individual, que Denis ve caer ante la injusticia del mundo.

DIRIGE:

  • Claire Denis.

ACTÚAN:

  • Isabelle Huppert.
  • Vincent Lindon.
  • Lola Créton.

@diazdelavega1

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