PASIÓN INOCENTE

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La Critica 20/05/2014 00:00
PASIÓN INOCENTE

Por Alonso Díaz de la Vega

La vida suburbana es una invocación tan frágil del orden, que a puertas cerradas desaparece. Su fachada es una defensa idealista del sueño de la clase media; un velo tras el cual se oculta un control desesperante y destructivo que culmina en el olvido y la conformidad. El trauma provocado por esta represión del ego en nombre de la comunidad ha motivado desde el individualismo de Ralph Waldo Emerson hasta la desesperación en las pinturas de Edward Hopper, y en los últimos años, la explosión neurótica de Belleza americana (American Beauty, 1999). La desolación de Pasión inocente (Breathe In, 2013) perpetúa estas preocupaciones con un drama efectivo, aunque incompleto como para aspirar a una comparación con las tragedias domésticas de Henrik Ibsen.

Al no darle una voz más fuerte al instinto represor, encarnado por Megan (Amy Ryan) y Lauren (Mackenzie Davis), madre e hija de la familia Reynolds, el director Drake Doremus le resta poder simbólico y humano a la anécdota. La frustración de Keith (Guy Pearce), el padre, es producto del lastre que representan las mujeres de su vida, pero también suyo, por elegir mal; sin embargo, Doremus no se enfoca en estos temas, sino en la relación de los Reynolds con Sophie (Felicity Jones), una estudiante de intercambio que se incrusta en el núcleo de esta interacción. Doremus debería ahondar en la dinámica de encierro sugerida por la recurrencia de una sesión fotográfica que aprisiona la acción, pero se desvía hacia el romance de Keith y Sophie, sin explorar a los personajes en toda su complejidad.

El desenlace está en los bordes de la trivialidad, de no ser por la emotividad que suscita el elenco, porque ante la posibilidad de un ejercicio trágico, Doremus elige una especie de contemplación romántica donde el diálogo abunda, pero no siempre pesa.

La anécdota y los vislumbres de carácter también salvan a la cinta de la insignificancia, pero sus limitaciones la mantienen, como a Keith, reprimida, de manera que resulta menos ilustrativa sobre la búsqueda tardía de la felicidad que una canción como Hungry Heart, de Bruce Springsteen, quien halla en las malas decisiones y el conformismo las causas de la infelicidad y la huida del hogar no deseado. Aunque Springsteen y Doremus transmiten la misma idea, a este último le falta enfatizar las acciones de sus personajes, por encima de la historia, para alcanzar la claridad.

 

Dirige:

Drake Doremus.

Actúan:

Guy Pearce.

Amy Ryan.

Felicity Jones.

Mackenzie Davis.

@diazdelavega1

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