LA JAULA DE ORO

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La Crítica 14/05/2014 00:00
LA JAULA DE ORO

Por Alonso Díaz de la Vega

El aspecto más desconcertante en La jaula de oro (2013) es la oposición entre las dos mitades de la cinta. De una sutil historia sobre la maduración a un doloroso resumen de las atrocidades que padecen los migrantes centroamericanos, Diego Quemada-Díez ofrece dos películas muy distintas, pero no debido al tema, que une a ambas, sino al tono. La exploración de los protagonistas al inicio ofrece lo que pocas películas de denuncia social: los rostros de tres personas que representan, más que a su demografía, a sí mismos. Juan (Brandon López), Sara (Karen Martínez) y Chauk (Rodolfo Domínguez) exhiben un carácter nacional en las expectativas  que ponen en su viaje, e incluso en defectos como el racismo, porque sería ilógico aislarlos de su contexto, pero la necedad, la compasión y la valentía reflejan personalidades únicas que, antes de la catástrofe, establecen vínculos esencialmente humanos.

Quemada-Díez vira hacia la desgracia tras definir la complejidad de sus personajes para hacer de la calamidad ajena una propia. No es común sufrir por un extraño. Este mecanismo, heredado de Los salarios del miedo (Le salaire de la peure, 1953), de Henri-Georges Clouzot, permite controlar las emociones de los espectadores y conmoverlos cuando el mazo de la opresión comienza a mancillar a los personajes, cuyo viaje interior se vuelca hacia el mundo externo. Los golpes ya no vienen de los celos que provoca el triángulo amoroso, sino de la hostilidad de autoridades, criminales y xenófobos.

Aunque la ruina es de esperarse, la individualidad de los personajes se ve trastocada por las muchas consecuencias que los destruyen. A los muchachos les sucede todo lo que puede padecer un migrante: se encuentran con narcotraficantes, los secuestran criminales de poca monta, los atacan los Minutemen y en Estados Unidos el único trabajo que hay es deshumanizante. Repentinamente, Quemada-Díez transforma los rostros de tres jóvenes en la cara de una generación entera; abandona el ejemplo de James Joyce, quien descubrió en el corazón de Dublín el de todas las ciudades, y lo invierte para perseguir las particularidades de todos los casos de los migrantes en sólo tres muchachos. Sin demoler sus triunfos, Quemada-Díez desequilibra la cinta y suscita un dejo de exageración.

Dirige:

Diego Quemada-Díez.

Actúan:

Brandon López, Rodolfo Domínguez, Karen Martínez y Carlos Chajón.

@diazdelavega1

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