EL GRAN HOTEL BUDAPEST

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La Crítica 27/04/2014 00:00
EL GRAN HOTEL BUDAPEST

Por Alonso Díaz De La Vega

Apartada de las exploraciones de la neurosis en Los excéntricos Tenenbaum (The Royal Tenenbaums, 2001), La vida acuática con Steve Zissou (The Life Aquatic with Steve Zissou, 2004) e incluso El fantástico Sr. Zorro (Fantastic Mr. Fox, 2009), El gran hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel, 2014) existe dentro del continuo romántico que Wes Anderson comenzó con Un reino bajo la luna (Moonrise Kingdom, 2012).

En aquellas cintas, Anderson estudió las reacciones del neurótico al mundo, que culminaban en una adaptación a la idea de la muerte, ante lo cual el valor de la vida lo terminaba dando la experiencia en sí y no el legado.

En El gran hotel Budapest, también la aventura lo es todo, pero prevalece una aguda nostalgia; más que una búsqueda, como la de Marcel Proust, una añoranza por el tiempo perdido, heredada de Stefan Zweig.

El cuarteto de narraciones, contenidas una dentro de otra a manera de matrioshka, nos muestra a una niña leyendo a un autor similar a Zweig, que cuenta la historia que le relató años atrás el dueño de El gran hotel Budapest.

La memoria es una huida del presente a tiempos aparentemente mejores.

Desde la anécdota original hasta la lectura frente a un busto del escritor, Anderson expresa un deseo por regresar a un tiempo ya extinto, como Zweig, que según la biógrafa Anka Muhlstein, lamentaba “el fin de un mundo donde se podía viajar sin pasaporte”.

La Europa imaginaria de Anderson, donde no es la SS alemana la que invade a Polonia, sino la ZZ la que regula el tránsito hacia Zubrowka, alberga esta noción de pérdida, sobre todo cuando el protagonista, Monsieur Gustave (Ralph Fiennes), y su pupilo, Zero (Tony Revolori), intentan cruzar las fronteras en tren.

Acrítico, Anderson ya no propone la transformación del neurótico, sino que narra con afecto su permanencia en el pasado.

El director celebra la evocación y la nostalgia, y nos entrega una visión deliberadamente fantástica que no revela ni sorprende, pero divierte y consuela.

Dirige:

Wes Anderson.

Actúan:

Ralph Fiennes.

Tony Revolori.

Saoirse Ronan.

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