Víctor Urquidi y los futuros de México

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Julio Faesler 23/08/2014 01:25
Víctor Urquidi y los futuros de México

Recordar a Víctor Urquidi es situar en nuestra actualidad a uno de los intelectuales que más influyeron en la evolución de México durante el Siglo XX. Al hacerlo, señaló las tareas que habrían de emprenderse para encauzar un futuro equitativo y sustentable.

Economista que describió a detalle la marcha de nuestro país y la de América Latina, el doctor Urquidi extendió sus estudios a muchos campos sociales. Exploró la simbiosis entre el desarrollo económico y las condiciones ambientales trazando rutas de investigación para identificar los pasos que hay que dar para asegurar al mexicano una existencia digna.

Víctor Urquidi confirmó su convicción de que el progreso del país tiene que cimentarse  en el uso racional de los recursos naturales con políticas inspiradas en una clara consciencia de los valores ambientales. Con el rico acervo de sus experiencias vividas en numerosos países tuvo la autoridad para influir en decisiones del más alto nivel.

Fundador de colegios en varios estados de la república análogos al Colegio de México del que fue presidente de 1966 hasta 1985, Víctor Urquidi recibió numerosos premios académicos nacionales e internacionales por sus estudios en historia, economía, ciencias sociales, migración o educación. 

Miembro del Club de Roma que en 1972 lanzó al mundo su famoso informe sobre “los limites al crecimiento”, el doctor Urquidi prologó la edición en español. Ahí escribió que el “problema central que el estudio plantea es el de la capacidad del planeta en que convivimos para hacer frente, más allá del año 2000 y bien entrado el siglo XXI, a las necesidades y los modos de vida de una población mundial siempre creciente, que utiliza a tasa acelerada los recursos naturales disponibles, causando daños con frecuencia irreparables al medio ambiente y poniendo en peligro el equilibrio ecológico global, todo ello en aras de la meta del crecimiento económico, que suele identificarse con ‘bienestar’ ”.

Es claro que para Urquidi, no sólo había interés en analizar lo que tenía que ver con las perspectivas mundiales sino las de México.

En 1999 expresó: “Si México ha de entrar en el proceso del desarrollo sustentable, más allá de tenues políticas ambientales… se requerirá adelantar en la democratización efectiva y participativa, en el diseño de estrategias económicas a largo plazo, con autonomía de valoración, y revertir el deterioro ambiental, la creciente desigualdad social, la ineficacia del conjunto del sistema educativo, la insuficiencia de los programas de apoyo a la ciencia y la tecnología innovativa, incluida la referente a la comunicación satelital y por medios digitales, y alcanzar una congruencia general entre fines y medios… éste será el gran desafío para el siglo XXI”.

El doctor Urquidi ya tomaba en cuenta factores que tardarían unos pocos años más en revelarse como críticos para el futuro de México. En efecto, expresó que había que considerar “múltiples consideraciones en un horizonte de largo plazo determinadas por la dimensión de la población futura, su dinámica, sus cambios de estructura y de localización territorial… la globalización, como quiera que se la juzgue como concepto, tenderá a ser el marco dentro del cual se podrán prever los resultados prácticos de las políticas de desarrollo”.

Los análisis hechos por don Víctor siempre incluyeron la relevancia del comercio exterior en sus aspectos financieros, laborales, ambientales para el desarrollo sustentable. 

Fue así como don Víctor fue invitado como asesor del Instituto Mexicano de Comercio Exterior que, en los años setenta, se dedicaba a ampliar y fortalecer la oferta nacional de productos a los mercados extranjeros a fin de agrandar el propio y con ello generar mejores condiciones de vida a la población. La racionalización de las importaciones para favorecer la agricultura y la industria nacionales aplicando las tesis de Raúl Prébisch, fundador de la Cepal, permitía analizar la pertinencia de las compras al exterior y  precisar las necesidades del país comparándolas con las posibilidades de producción nacional. 

El doctor Urquidi presidió el Comité de Prospectiva del IMCE en el que se evaluaron condiciones que pudieran determinar el futuro del comercio exterior de México. Se proyectaron posibles escenarios para los productos nacionales. Con los resultados se montó una exhibición enseñando que las exportaciones más exitosas provendrían de la agricultura comercial, así como de los productos manufacturados de alto contenido de mano de obra. Las cifras actuales de nuestro comercio exterior confirman los pronósticos del Comité que el doctor Urquidi presidió.

Estas y tantas otras aportaciones del doctor Urquidi inspiran este afectuoso homenaje al ilustre chihuahuense, uno de los grandes hacedores de nuestra cultura.

                *Consultor

                juliofelipefaesler@yahoo.com

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