Las estadísticas: sólo reflejos

En las últimas semanas se han proporcionado una variedad de estimaciones sobre el comportamiento económico.

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Julio Faesler 19/04/2014 00:07
Las estadísticas: sólo reflejos

Estamos asediados por cifras espejo, números relativos, que no absolutos, condensados de cifras, índices y tablas, imágenes indirectas de los muchos aspectos de la complicada sociedad en que vivimos.

Con las estadísticas que proliferan evaluamos la salud, o enfermedad del país; esquematizamos las condiciones de vida del país. Pero los datos que nos llegan vienen confeccionados con métodos y fuentes no siempre comparables, a veces dudosas. Las discrepancias abundan.

Los datos económicos que se difunden al público, suelen abusar del uso de valores no reales sino relativos. Una inveterada práctica de muchos de nuestros colegas economistas envuelve la información en una bruma macroeconómica con un enigmático propósito de reservarse las cosas restándoles directa sencillez.

La información sobre el comportamiento del aparato económico del país y su crecimiento cuyo resumen conocemos como el Producto Interno Bruto ilustra lo anterior.

En las últimas semanas se nos han proporcionado una variedad de estimaciones sobre el comportamiento esperado para 2014 de la economía que va desde 3.9% inicial calculado por la SHCP al actual del Banco de México de 2.7%. Algunos analistas privados calculan el aumento en menos de 2%. Ni siquiera hay uniformidad en su cálculo del PIB de 2013 que parece haber sido de 1.1% y no de 3.5% o 4% que algunos esperaban.

Instituciones tan sólidas como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco de México o la Secretaría de Hacienda constantemente ajustan sus previsiones nacionales e internacionales. Los datos para Estados Unidos, la Unión Europea o China están en constante oscilación. Esas vacilantes previsiones son, aparentemente, base para decisiones que toman gobiernos y otros importantes actores. También les sirven a las empresas especializadas en “calificar” a las economías nacionales.

De un discutible PIB se deriva, a su vez, el ingreso per cápita, débil medida para evaluar las condiciones de vida de la población. Se nos dice que el nivel de los salarios en México subió 4.4% “nominal” lo que es “un avance de 0.6% después de la contracción de 0.5% que se observó en el primer mes de año”.

El sector privado aumentó salarios en 4.5% “nominal”, el más alto desde 2012, mientras que en términos “reales” el avance fue de 0.7%. Expertos bancarios detectan signos de recuperación porque los aumentos salariales “nominales” son mayores que los índices de precios también dados en relativos.

Las estadísticas miden sólo parcialmente las realidades socioeconómicas y aportan sus indicios sobre el ánimo nacional en términos de porcentajes extraídos de encuestas. La sugerente evaluación de la Felicidad Nacional Bruta, que el rey de Bhután ha puesto de moda, también se expresa como índice.

Es necesario romper y superar la muy lamentable costumbre de reducir a valores relativos, sintetizados aún más en simples porcentajes, la información que respalda las estadísticas que difunden al público.

Las estadísticas, índices, gráficas y demás instrumentos aritméticos o matemáticos más elaboradas tienen una relevante función accesoria, para que gobiernos y entidades privadas fijen políticas y tomen las decisiones correspondientes.

Es también importante que los ciudadanos, agrupados en entidades de servicios sociales o en empresas de responsabilidad económica y social, tomen en cuenta el peligro de guiarse exclusivamente por los porcentajes de las estadísticas y de las encuestas, sin más información adicional.

En momentos muy comprometidos como los actuales necesitamos hablar claramente, entender las situaciones en todo su detalle, y analizar, sin distorsiones, sin espejos, sin formar parte de la danza de los números… relativos.

                *Consultor          juliofelipefaesler@yahoo.com

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