Dilemas en México y Ucrania

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Julio Faesler 15/02/2014 02:19
Dilemas en México y Ucrania

Los dilemas son parte de la existencia humana. A diario los encontramos y hay que resolverlos, so pena de dejar abiertos espacios a diluirse con el simple andar del tiempo o resolverse con decisiones ajenas.   El costo de no definirse puede ser muy alto.

La historia es una sucesión de dilemas. México ha vivido muchos. Algunos fueron resueltos con acierto, otros se han esquivado, acarreando graves consecuencias.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se nos presentó el dilema de escoger entre el modelo industrializador para desarrollar nuestros recursos o dar prioridad al campo y dejar que la agricultura generara la buscada prosperidad. Se decidió a favor de la industria. De no haberlo hecho así, el avance hubiera sido muy distinto, quizá mejor distribuido, pero más lento. Lo importante es que se tomó la decisión.

Un dilema distinto se vivió con la irrupción zapatista de hace 20 años. Las bases para un largo proceso de solución se definieron en lugar de la acción militar. Se prefirió el diálogo y los programas de desarrollo que, aún hoy, buscan el mejoramiento de las condiciones de vida en lugar de la violencia, por encima de la muerte. La decisión se tomó.

El problema del narcotráfico y el de la organización criminal presentó otra disyuntiva que era atender el mal desde sus principios, desde hace más de 40 años, o suprimir la preocupación y dejar que tomase su siniestro camino. El abandono de la situación produjo la monstruosidad que ahora se vive, oponiendo recursos en una desesperada batalla que nadie sabe si puede tener fin. El dilema no se admitió. El precio se está pagando.

Hoy se presentan dilemas no menos importantes: no hay duda que continuaremos la reestructuración del país, preparando, negociando y aprobando las leyes secundarias que corresponden a las recientes reformas constitucionales. Pero el asunto va más allá.

¿De qué servirá que, tras de la reforma penal, no se proceda a la limpia de todo el sistema de los ministerios públicos y se lleve a cursos de moralidad a todo el percudido cuerpo judicial? ¿De qué sirve la reforma, muy discutible por cierto, en la que nos han embarcado los legisladores, del sistema electoral, inventando el INE, si no se va a poner un hasta aquí a los abusos de los partidos políticos para manipular la integración de sus miembros o sus presupuestos?

Los dilemas se presentan en cualquier momento. Se ha procedido al encarcelamiento de la guerrera indómita magisterial, pero la calidad de la educación no da visos de estar ni mejorada, a nivel de escuela primaria, ni mucho menos la esperada respuesta a la criminalidad de la CNTE. Para colmo de incongruencias, se anula la prueba ENLACE; la educación sigue al garete. El ejemplo de las autodefensas para combatir la criminalidad es modelo para escuelas a cargo de los padres de familia que sí resolverían el dilema, como ha sucedido ya en dos o tres centros escolares oaxaqueños.

El dilema de seguir atrayendo inversiones extranjeras para poner a nuestra mano de obra a apretar tuercas en armadoras de autos o de televisoras, contra la alternativa de imponerles a las empresas internacionales la obligación de inaugurar programas serios que adiestren no sólo a sus propios trabajadores, sino a los cientos de individuos que necesitan conocer oficios productivos y de verdad fabricar, no simplemente ensamblar.  

México tiene muchos dilemas que definir y resolver. No serán tan drásticos como los que se le presentan al pueblo de Ucrania, hoy, entregado a escoger entre la Europa occidental, que halaga con expectativas de prosperidad, o la decisión de seguir su inercia eslava, donde la historia y la cultura de más de la mitad de la población tiene raíces.

Ucrania está luchando por optar por uno u otro extremo, a costa incluso de poder perder la unidad de su país. No está dejando al azar el asunto ni dejando que otros decidan.

En México, nuestros dilemas no son tan desgarradores como los de Ucrania,  pero sí son cruciales.

                *Consultor

                juliofelipefaesler@yahoo.com

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