El mundo avanza y nos deja atrás

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Julio Faesler 08/02/2014 02:02
El mundo  avanza y nos deja atrás

Los acuerdos regionales ejercen un especial encanto en los jefes de Estado que buscan en ellos acelerar el ritmo de su desarrollo nacional.

La idea no es nueva. La Zollverein de Otto von Bismarck fue un caso famoso. Su concepción fue predominantemente política y hoy en día las intenciones dicen ser más bien económicas.

El ejemplo del Tratado de Roma de 1950 como fórmula de integración, inspiró diez años después el esfuerzo de 11 países latinoamericanos en el Tratado de Montevideo. Diseñado para realizar en 1972 la Zona de Libre Comercio, la ALALC primero se fraccionó en subregiones para luego quedar en la limitada ALADI de hoy.

Pero el atractivo de sumar a los mercados locales otros adicionales y así realizar al máximo el potencial productivo nacional hace que no hayan perdido actualidad las integraciones regionales.

Al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, cumplidos sus 20 años, se le adjudica el mérito de impresionantes aumentos en las exportaciones mexicanas, particularmente las de la industria automotriz pese al bajo contenido nacional de ésta. Muchos piensan que hay que poner al TLCAN al día en cuestiones que requieren atención como el libre tránsito de trabajadores y de profesionistas, sin que ningún mercado común lo es de verdad o bien ajustarlo a pendientes ambientales.

Es en esta coyuntura que aparece el proyecto de un Tratado Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, nacida en 2005 como modesta iniciativa entre Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. Estados Unidos la agrandó en 2011 a un ambicioso esquema que incluye 14 países del Pacífico, representando 40% del comercio mundial. Anunciado como un marco de cooperación económica a nadie escapa el que se trata de una pieza que contrapese el imponente avance de China.

Hace unos días Penny Pritzker, la secretaria de Comercio de Estados Unidos, hizo unas sorprendentes declaraciones en México diciendo que el TLCAN se actualizaría incorporándose al TPP. Quedó cancelada la discusión sobre la posibilidad, negada por muchos, de abrir el TLCAN a una renegociación.

Si esa es la posición de Estados Unidos, la agenda de los tres mandatarios norteamericanos a punto de reunirse en Toluca versará no sobre qué hacer con el TLCAN sino cómo hacer el TPP. La Alianza del Pacífico en plena negociación, queda pues rebasada.

El mundo está cambiando ante nuestros propios ojos y en un descuido nos puede dejar atrás. Mientras nosotros enfocamos nuestras energías a la cuenca del Pacífico o esperamos ser parte de un pacto transatlántico, en Asia avanza la integración en ASEAN, y en África se propone una integración con más de 20 países que aspiran a colocarse en el tablero de la globalización.

No vamos a quedar fuera de uno o más de los arreglos multinacionales que se están fraguando. En las complejas negociaciones en curso nuestras condiciones y niveles de vida están en suerte. Particularmente estará la función que toque a los trabajadores mexicanos en el ajedrez de la industria mundial. Al gobierno le corresponde, junto con el empresariado, asegurar que los frutos del progreso no sigan dirigiéndose hacia los que ya gozan de una proporción exagerada de los mismos.

Para que la gran recomposición internacional aporte beneficios reales, nuestro potencial laboral tiene que expresarse en ocupación productiva y no seguir insistiendo en dedicarlo a ensamblar piezas importadas en las grandes plantas extranjeras que a diario se inauguran por todo el país y que no fabrican sino simplemente arman. Más de la mitad del contenido de lo que se manufactura en México es importado.

Los trabajadores que fabrican, no sólo deben armar o cambiar piezas,  eso debe ser una necesidad inaplazable. Los países que han enseñado oficios a sus niños y jóvenes nos llevan la delantera con su sólida economía productora. El Conalep y los padres salesianos llevan años de capacitar a los trabajadores y técnicos que México requiere. Sólo que no son suficientes.

                *Consultor

                juliofelipefaesler@yahoo.com

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