Reforma Energética y el futuro

Los escenarios han cambiado y se pueblan de contradicciones y de críticos dilemas.

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Julio Faesler 14/12/2013 01:29
Reforma Energética y el futuro

El tema del petróleo, elemento principal de la reforma energética, ha dominado la atención nacional. A unas cuantas horas de las aprobaciones legislativas es, empero, demasiado temprano para poder medir sus alcances y beneficios.

El pueblo mexicano ha pagado un precio muy alto al dejar por tantos años en el abandono el recurso natural más importante con que ha contado desde la tradicional explotación minera.

La estatización del negocio petrolero en 1938 fue universalmente aplaudida. La convicción de que la salida de los extranjeros significaba automáticamente la prosperidad para todos fue, sin embargo, ilusa. El trabajo duro, organizado, disciplinado y entregado era la clave indispensable. Contrario a lo que se requería, el negocio petrolero fue entregado a un sindicato ambicioso que resultó el factor más funesto que apresaría a nuestra industria petrolera.

En el ambiente prevaleciente del ensayo socialista que impulsó la presidencia de Lázaro Cárdenas, era de suponerse que el Sindicato Único de Trabajadores del Petróleo jugaría un papel prominente. La misma expropiación se había originado en un conflicto entre el sindicato, recién fundado en 1935, y la empresa favorecía que esa organización se arrogara una abusiva participación en todos los negocios, alegando su derecho de primogenitura. A su vez, el gobierno encontraba en el ya poderoso sindicato un indispensable pilar de su partido y control electoral.

Desde el primer momento, el sindicato esquilmaría a Pemex, averiando su consolidación financiera y técnica. Los efectos fueron exhibiéndose progresivamente. El funesto cuadro se completó con la creciente dependencia que el gobierno llegó a tener de los ingresos que tomaba de la empresa hasta llegar a significar prácticamente 40% de su recaudación fiscal. Así, debilitada la industria del petróleo, se rezagó respecto de las de otros países petroleros.

No tenemos excusa. Será nuestra idiosincracia que explica la tolerancia y paciencia. Siempre suspicaz, el pueblo mexicano prefiere seguir de frente, solo, antes que aprender de otros, antes de admitir el desastre. Esta fue la suerte del petróleo en México. Esquivo ante la corrupción interna que lo carcomía, se cegó dentro de un engañoso mito nacionalista.

Los escenarios han cambiado y se pueblan de contradicciones y de críticos dilemas: la próxima autosuficiencia energética estadunidense, una gran demanda asiática incalculable por el momento, el previsible agotamiento del petróleo fácil y las interrogantes sobre las de extracción difícil. Ante ellos nadie ofrece nítidas respuestas. El futuro se acometerá con arrojo, técnica y dinero.

Hay que tomar en cuenta que, en contraste con tanto ruido que ha generado la Reforma Energética, la esencia de la cuestión petrolera no tiene toda la trascendencia que parece. La producción petrolera significa sólo una parte del PNB; el petróleo no fue sino 16% de la exportación total en 2011.

El petróleo seguirá aportando por un tiempo su sostén al gobierno, será central para el desarrollo nacional como productor de insumos industriales, pero no puede decirse que del petróleo depende el futuro del país. Éste se realiza con la actividad de todos los demás sectores productivos.

La eliminación del sindicato del Consejo de Pemex fue el acierto más trascendental de toda la reforma energética. Ya sin ese lastre, se libera el camino para las perspectivas que se anunciaron como justificantes.

A través de sus leyes secundarias, los efectos tangibles de la reforma se percibirán gradualmente en términos de eficiencia, creación de empleo y, en general, una economía nacional más sana y competitiva.

Mientras tanto, el ritmo económico del país se verá impulsado, básicamente, por la creciente gama de actividades productivas, afortunadamente mucho más diversificadas que cuando en 1938 nuestra carta principal era la extracción del petróleo.

                *Consultor

                juliofelipefaesler@yahoo.com

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