Aparecer

Hoy sé que es parte de la vida que las cosas aparezcan y desaparezcan.

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Julia Neumann 22/08/2014 00:00
Aparecer

Nada por aquí, nada por allá... Y, de repente, saca el mago un conejo blanco del sombrero. La semana pasada mi participación fue un verdadero acto de ilusionismo... Estaba ilusionada por compartir con ustedes una reflexión destinada al final del verano, al regreso a clases, a acostumbrarnos nuevamente a la rutina... Pero sucedió algo que seguramente no ha de ser inexplicable para quien domina la tecnología, pero a mí me tomó por completo de sorpresa cuando, a destiempo, supe que mi texto no había llegado a su destino.

Así pasa cuando sucede... A veces las ideas, los deseos, esos sueños y la magia a simple vista no aparecen... No pretendo comparar mi texto con tus ilusiones, aunque bien son comparables, pues los dos provienen de ese sitio, del laberinto que tenemos hecho nudo bajo el cráneo. Todo aquello que puede materializarse se ha gestado en el cerebro humano. Nuestro disco duro, nuestra sala de control, esa máquina que tiene el gran poder de dirigirnos, de la cual sabemos poco, pues dicen los que creen que saben  que tan sólo utilizamos un pequeño porcentaje.

Me apasionan los procesos mentales. Una misma circunstancia es distinta para cada uno de nosotros. Es por eso que al convivir hacemos un intercambio valiosísimo... Vamos ampliando de mirada en mirada y de boca en boca el tesoro humano, eso que anida dentro de nosotros. Contactando con nuestro verdadero ser, seremos capaces de lanzarnos a ese precipicio de la vida y sentir el éxtasis de la libertad... Sólo así seremos capaces de volar con alas propias y expandirlas para volar por ese cielo tan generoso, que no sólo incluye a tus seres queridos, sino a todos esos que te quedan por querer.

El amor que habita dentro de nosotros es infinito. El amor es dar, no recibir, y es ahí donde cambia todo el juego. De eso depende tener el control y las riendas de tu vida… Jugando a favor del amor nadie pierde. Ámate a ti mismo, y después ama de esa igual manera a los demás. “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En esta oración se nos revela el secreto. No soy ni mejor ni peor, sino total y absolutamente igual en valor a todos los demás, pero al mismo tiempo única. Si llegamos a sentirnos parte del todo, pero a la vez una pieza indispensable, llegaremos a la aceptación del ser y desde ahí nos elevaremos sobre la circunstancia que sea a un estado de agradecimiento.

Hoy tengo tantas cosas que agradecer que no puedo mas que sonreír. Hoy sé que es parte de la vida que las cosas aparezcan y desaparezcan, y que es un verdadero regalo lograr que en la cara de alguien más aparezca una sonrisa. Aparece lo nuevo cuando dejo morir esas concepciones arraigadas que tengo de mí misma, desaparece el miedo cuando percibo al tiempo como mi aliado, y al fracaso como un gran maestro. Aparece el amor cuando amo, al dejar de negarlo desaparece el deseo, desaparece la noche cuando aparece el día, la soledad desaparece al abrirme al mundo, aparece la paz si dejo de identificarme con el ego, a cada instante desaparece y aparece constante el tiempo. Ante el conocimiento aparece la duda, desaparece el destino ante la fe y la voluntad, aparece la Luna cuando se mete el Sol, desaparecen las estrellas al amanecer, las olas aparecen y desaparecen como la vida misma, las definiciones rígidas desaparecen en la poesía y, ante la magia y los sueños… ¿Qué no aparece ante éstos?

En cada instante aparece el momento presente, lo único que en verdad existe, y con él la posibilidad de renovarnos, de hacer que aparezcan nuevas luces en nuestras mentes y, por lo tanto, en nuestros corazones. Pues, según mi muy querida amiga Lu, existen nuevas pruebas científicas que afirman que se ha encontrado materia gris en ese órgano que se encarga de bombear la sangre y representar al amor. De ser un dato certero, esto implicaría que estamos diseñados para pensar con esos dos órganos en conjunto, lo que significaría que nuestras decisiones, si son tomadas únicamente con uno de los dos, estarían fragmentadas.

La vida es un vaivén de pérdidas y apariciones. La materia no se crea ni se destruye, esta ahí, cambiando de tangible a intangible. Lo importante es saber hacer que aparezca la belleza. Somos magos, poetas, artistas, somos constructores existenciales con poderes tan inimaginablemente sorprendentes que queda opacado y minimizado el viejo truco de sacar a la liebre del sombrero negro.

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