Rendirse

Definición: Fluir.

COMPARTIR 
Julia Neumann 13/06/2014 00:00
Rendirse

La única constante en la vida es el cambio, luchar contra él; es adherirse contra el suelo para no movernos; es paralizarse. El apego es la principal causa del sufrimiento. Si simplemente estamos presentes en el hoy y ahora, los pensamientos pasan frente a nosotros sin que nos atrapen. La vida sucede todo el tiempo, nunca se detiene, siempre esta ahí para contarnos una nueva historia y, sin embargo, muchas son las ocasiones en que nos perdemos encerrados en nuestra propia mente, anclados en el ego. Imagínate teniendo frente a ti el más hermoso paisaje y dejar tu mirada fija en esa piedrita que, temes, pudiera meterse a tu zapato. Así vivimos, atrapados en nuestras propias sensaciones. Hoy quisiera compartirte los beneficios que he encontrado en el acto de meditar, que, más que una práctica para relajarnos, es una herramienta que te acerca a vivir en un estado más consciente. Hay muchas formas de hacerlo; la que a mí se me facilita es sentarme en una postura cómoda, cerrar los ojos y concentrarme primero en mi respiración, acto seguido, me permito poner mi atención en cada sonido sin juzgarlos. Es solamente escuchar y estar presente. Continúo sintiendo mi respiración natural, expando el pecho y el abdomen, sin intentar controlarlo, llevo mi atención a cualquier emoción que pueda estar interfiriendo con la experiencia de simplemente estar, la observo y la acepto, la reconozco y, de esa manera, al hacerla mía puedo enfrentarla, y, aunque sea tan sólo por un momento, consigo mezclarme con eso que soy y que no soy para adentrarme en ese maravilloso viaje interno. Mas existen otros modos de rendirse, que nada tienen que ver con darse por vencido; rendirse ante la existencia es simplemente aceptarla, abrazarla y amarla como es… hace unos días uno de mis maestros, Andrés Portillo, un ser maravilloso y lleno de sabiduría espiritual me regaló esta frase: Gracias por mi vida exactamente como es. ¿A quién le agradeceremos por el simple milagro de estar vivos? Cada uno a quien elija. Cualquier nombre de Dios, o a la misma madre tierra… Lo importante es lograr encontrarnos lo más posible en ese sitio, el del agradecimiento, pues es justo ahí donde habitan los milagros y se descubren las bendiciones. Rendirse es aprender, es vaciar, es soltar, es aflojar el cuerpo y caminar aun hacia lo desconocido con amor,  humildad, fe y compasión , que son el antídoto más efectivo contra el miedo. Rendirse es soltar las expectativas de una vida creada en nuestra mente limitada, para permitirnos bailar al infinito y mágico son del universo. Uno de mis poetas favoritos, T.S. Eliot, escribió esto que, creo, expresa perfectamente la naturaleza de este verbo que hoy pretendo acariciar: “Para nosotros sólo está el intento, lo demás ya no es cosa nuestra”. Hoy trato de estar consciente, sin juzgar mis aversiones y deseos, mas, sobre todo, sin condenarme por experimentarlos… Es simplemente estar claro de que no somos esa marea de nuestra mente; no soy esas olas que vienen y van, a veces con tanta fuerza, que amenazan con ahogarme, mas dentro de ellas, si me sumerjo, me encuentro las maravillosas llaves que abren las puertas de los tesoros del entendimiento. Rendirse es un verbo bello, difícil de llevar a cabo, pues estamos absolutamente programados a todo lo contrario, a luchar por lo que es nuestro, a vivir bajo las leyes del máximo esfuerzo; nos han dicho que no hay ganancia sin dolor y no sé qué tantas otras cosas sobre el azul celeste que, por ahora, no me voy a detener a rebatir. Lo único que sé, por experiencia propia, es que estamos despertando a niveles más profundos de consciencia; que la vida  hoy está encontrando nuevas soluciones y que en esos momentos difíciles que invariablemente nos presenta debemos unírnosle en vez de aventurarnos a la causa perdida de luchar contra ella.

Comparte esta entrada

Comentarios