Silenciar

Def: callar el ruido.

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Julia Neumann 28/03/2014 00:00
Silenciar

Así como del fondo de la música brota una nota que mientras vibra crece  y se adelgaza hasta que en otra música enmudece, brota del fondo del silencio otro silencio, aguda torre, espada

Octavio Paz

 

Dicen que el silencio es oro; que en aquel intangible elemento es donde florecen los sueños y las ideas, y, por lo tanto,  todo lo demás que existe. El silencio es la ausencia de sensación auditiva. Sin embargo, la falta de sonido no significa que no exista la comunicación. ¿Qué sería del diálogo sin esas mágicas pausas reflexivas? ¿En qué momento respirarían los cantantes? Ahora que lo escribo caigo en cuenta: No existirían los intérpretes, pues los compositores no serían capaces de trazar la melodía. Hace algunos días, una hermosa amiga me contó una de esas anécdotas que por su contenido de belleza ameritan compartirse. Mi amiga tiene una tía que nació sin el sentido del oído,  una mujer admirable por muchas razones, y  en este pequeño relato quedará muy  claro el por qué no sólo lo pienso, sino lo pongo por escrito. Valeria tiene quince tíos, nueve mujeres y seis hombres, y  justamente es la mayor,  la que vive bajo ese cristalino y ligero velo de silencio. Mi amiga en cuestión hizo una comida familiar con el motivo de su cumpleaños. No todos acudieron al festejo, mas esta mujer maravillosa, la que hoy me inspira, no sólo estuvo presente, sino que  al día siguiente le envió a su sobrina un correo electrónico agradeciéndole la invitación. Decía algo como esto:

“Mi querida Valeria:

Muchas gracias por invitarme a su fiesta de cumpleaños. La fiesta muy bonita, la comida deliciosa, las mesas preciosas con flores, sus primos muy animados, sus amigos muy buenas personas,  estuve muy contenta. El lugar hermoso, muchos árboles, la felicito mucho, le quiero mucho….Dios la bendiga”.

Su tía Chata. (¿Qué tanta verdad habrá en eso de que en cada familia mexicana hay una tía Chata?) Le detallaba  aquello que percibió con todos sus sentidos. El  final de dicha carta, pues por más virtuales que sean algunas siguen siendo cartas, remataba con una frase verdaderamente mágica: “Lo que más disfruté fue la música.” Qué belleza, qué capacidad de ampliar sus sensaciones,  y de esa forma suplir aquellas que no tiene manera de percibir. Eso es vivir con lo que sí se tiene. Muchos de nosotros que contamos con nuestros cinco sentidos vivimos pensando en lo que no tenemos, dejamos que la mente nos traicione y nos mantenga atrapados en nuestra corta y “ propia” realidad. Tenemos tanto ruido interno, que nos perdemos de esos milagros constantes… sonantes, milagros que suenan. En ocasiones, contando o no con el aparato del oído, nos negamos a atenderlos, mas hay veces en que podemos apreciarlos con el alma. Entre líneas el silencio nos cuenta nuestra propia vida; entre voces se disuelven los renglones y la única manera de darle oídos a todo aquello que muchas veces no queremos escuchar es estando atentos al silencio. Shhhhhhhhhhh… ¿Es mudo el silencio? ¿Podrías seguir pensando eso después de haber leído la hermosa declaración de amor y entrega a la existencia de la tía de mi amiga? Yo no. Gracias, Chata, por enseñarme a escuchar con algo más que los oídos.

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