Doler:

Def: Sentir dolor

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Julia Neumann 07/02/2014 00:00
Doler:

“Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor
que muchas veces se llora de alegría.”

George Sand

 

El dolor llega cuando el plan falla … mas la vida tiene siempre un as bajo la manga. Siempre llega el día. La realidad te alcanza y te pega directamente en la quijada con esos puños invisibles de los que no logramos defendernos. Ese es el momento de asumir las consecuencias. Cuando nos caemos debemos hacer una pausa para contar las heridas antes de volver a caminar. Es en ese lapso, al que llaman duelo, en el que procesamos la pérdida contra la  ganancia,  y desde ahí asumimos. Nos recontamos las historias sin ningún orden cronológico, archivamos los recuerdos separando los que nos gustan de los que no. En el aire flotan esas referencias, duele el silencio.

Tus amigos te dicen: No te enganches, tan sólo es una mala racha. Tu familia está aburrida de que no aceptes las cosas tal y como son. —¿Y cómo son? Les preguntas, pues desde donde tú te encuentras no todo se ve tan claro. El terapeuta se limita a decirte que estás experimentando el dolor de la pérdida, que eso es lo que te ha ocasionado una depresión o que sufres de estrés post-traumático. Todos tienen razón, pero sólo aquel que lo ha sentido podrá entenderte.

Hace algún tiempo recibí un mensaje de una hermosísima niña-mujer, mi sobrina. Me pedía un consejo “de amor”, y al contestarle desde el corazón caí en cuenta de que aquello que decía lo hacía al mismo tiempo para mí: —la palabra valor  la encontrarás en la palabra valórate, que tiene dos acepciones que juntas te vuelven invencible: el valor del aprecio y el del coraje.— Eres única, sólo creételo. En cuanto a lo otro, podría procurarte muchas estrategias que muy posiblemente funcionarían, mas sería incongruente de mi parte, pues hoy mi lucha se guía más por lo que siento. Estás iniciándote en el juego del amor, no tengas miedo a perder, pues el que en verdad ama nunca pierde, así que ama.

Dice el dicho popular: Dile a Chana para que oiga Juana. También cuentan que cuando el tecolote canta el indio muere.

¿Y cuándo muere el amor? ¿Y cuándo no muere? ¿Quién canta?

Hay tantos dolores como remedios para ellos… de muela, musculares, de oído, cólicos, migrañas, de hueso, aquellos causados por profundas y superficiales heridas en la piel, pero pocos duelen tanto como los del corazón. Quiero discutir sobre la pérdida y escribo sobre el amor. No hay pérdida si no se ama, y no hay amor que no tema ser perdido. El amor es  luz de todos los colores, es anhelo,  es amanecer, abrazo, cercanía, complicidad, baile, motor, mariposas, alegría, sueños. La pérdida es negra. El amor es principio y la pérdida el final no feliz de la novela. Hoy sé que para sanar hay que hacerle caso a esas coordenadas que nos dicta esa brújula interior. Cuando sentimos que la vida se nos ha roto debemos ser conscientes de que ahí viene la sorpresa, lo desconocido, lo nuevo, lo que sí continúa, lo que has sembrado, los miles de libros que no has leído, esas melodías que ni siquiera habrías imaginado, nuevas fechas que celebrar, personas maravillosas por conocer, pláticas profundas, risas, champaña rosada, sexo con intimidad, viajes a lugares desconocidos, descubrir esos infinitos universos que habitan bajo la piel de cualquier desconocido, magia, magia, magia y muchísimo amor que  dar y recibir. ¿Qué viene después del dolor? Vienen días fríos y con lluvia, pero también mañanas enteras bajo el sol, caricias, besos,  retos, problemas, soluciones, (si seguimos viviendo en esta ciudad, seguramente que más tráfico), éxitos, proyectos, propósitos cumplidos, reencuentros inesperados, amigos, sobremesas largas, esperas, zapatos, caminos, algún negocio, quizá la lotería... Viene la vida que no se detiene para seguir regalándonos aprendizajes. El dolor emocional en la mayoría de los casos te fortalece, es un maestro que entre otras cosas te enseña que no has muerto. El historiador Italiano Cesare Cantú habla de su gran poder educativo: “Nos hace mejores, más misericordiosos, nos vuelve hacia nosotros mismos y nos persuade de que esta vida no es un juego, sino un deber”. Un gran dolor abrirá tu corazón y cambiará tu perspectiva. Entonces, si el dolor es tan formativo, ¿por qué queremos evitárselo a toda costa a nuestros seres queridos? Mañana a primera hora le escribiré un mensaje nuevo a mi sobrina.

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