Iluminar

Aquellos que pregonan la iluminación intelectual, a menudo miran despectivamente los conceptos espirituales.

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Julia Neumann 24/01/2014 01:40
Iluminar

Def: Se refiere desde el alumbrado público  hasta la adquisición de los conocimientos y razonamientos necesarios para que una persona alcance a entender una cosa.

Hace pocos días salí a caminar al parque con mi hijo. De pronto se acerca un hombre que, por tener algún tipo de trastorno cerebral, aún actúa como niño. No es la primera vez que me topo con él, siempre va acompañado de su madre, se toma tan en serio su papel de vendedor, que invariablemente le compro su producto. En esta ocasión, además de intercambiar algunas frases y procurarle a mi hijo rotundas instrucciones de cómo desenvolver y comerse la paleta de chocolate, nos regaló uno de esos cuadernitos que tienen delineada la figura de algún personaje de caricatura.

-Para que lo ilumines —dijo—.

Iluminar… La iluminación en sentido filosófico significa: “La adquisición de nueva sabiduría o entendimiento”. Sin embargo, cubre dos conceptos que pareciera que se anteponen, la iluminación espiritual y la expansión intelectual. Esto nos confunde, ya que aquellos que pregonan la iluminación intelectual, a menudo miran despectivamente los conceptos espirituales, y los que proclaman el crecimiento y elevación del espíritu perciben al intelecto como barrera.

Para mí, iluminarse significa llenarse de luz, lo mismo da si viene en forma de una idea o de una sensación de serenidad. Siddharta Gautama, mejor conocido como el Buda, es considerado un iluminado, pero lo mismo lo es Albert Einstein, que trajo a la luz frases como ésta: “Hay dos maneras de vivir su vida: una como si nada es un milagro, la otra es como si todo es un milagro”. La luz es lo contrario a esa oscuridad donde muchos permanecemos dormidos, mas si lo deseamos podemos despertar. Iluminarse es una búsqueda, una actitud ante la vida, es ir por el mismo camino, pero con los ojos abiertos, es acceder a nuevos estados de conciencia, es quitarse los lentes oscuros o, en su defecto, el velo. La vida es ese espectáculo constante, siempre hay algo ahí con la intención de sacudirnos. Aquella tarde que caminaba con mi hijo pequeño de la mano y nos enfrentamos a esa conversación con ese bello ser, sucedió algo hermoso: aquel hombre cuya madurez intelectual no concordaba con su altura despertó en mi pequeño un estado nuevo de compasión. “Mamá, qué bueno que le compres paletas, él está muy emocionado vendiéndolas”. Las personas nos iluminamos poco a poco, con detalles que parecieran intrascendentes, pero son catalizadores para el crecimiento.

 El siglo XVIII es conocido como el Siglo de las Luces.  La Ilustración fue una época histórica y un movimiento cultural e intelectual europeo cuya finalidad fue disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. Los pensadores de aquel tiempo proclamaban que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y de esa manera crearon las bases para el mundo que hoy conocemos.

Este mundo se encuentra hoy en una nueva etapa, un momento de transición, donde lo que pretende es voltear a ver más hacia adentro. La evolución hoy depende de ese equilibrio que necesitamos alcanzar. Los que habitamos el planeta Tierra en 2014, a diferencia de aquellos sabios y filósofos de otro tiempo, estamos desarrollando una conciencia ecológica. Nuestras preocupaciones tienden a enfocarse en desarrollo del espíritu. Las filosofías orientales permean ya el mundo occidental y viceversa. Mi hijo ilumina con colores su cuaderno, mientras tanto, por cada rincón del mundo las luces se están prendiendo.

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